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Tipos de guerra en la antigua Roma


  • Escrito por José Ramón Colón Carvajal
  • Publicado en Historalia
(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

La guerra, íntimamente ligada a la naturaleza humana, ha sido definida de diversas maneras, principalmente porque su definición depende del punto de vista del autor. De una manera sencilla y siguiendo el propósito del presente artículo, podemos calificarla como un enfrentamiento armado entre dos o más grupos humanos que emplean tácticas, estrategias y tecnologías propias de sus culturas, con la finalidad de imponerse al contrario. Esta definición simple no debe hacernos olvidar algunos de los posibles objetivos que pretende alcanzar un enfrentamiento armado: defensa y/o ampliación de territorios, control de recursos y obtención del poder o su mantenimiento en él. Además, un conflicto armado puede ser utilizado como un instrumento de cohesión social o consolidación de un sistema político en el poder.

En este artículo abordaremos los tipos de guerra que se dieron durante la historia antigua de Roma. Seguiremos la aportación de Ángela Alonso Sánchez, con una visión cronológica, no optando por una visión organizativa militar, pues la primera opción es más acorde con los objetivos del presente artículo.

En Roma se sucedieron tres tipos de guerra externa, es decir, enfrentamientos armados contra otras sociedades.

1) Guerra primitiva. Propia del periodo monárquico (753-509 a. C.) e inicio del republicano, momento en el que se produjo el enfrentamiento contra los etruscos, quienes apoyaron las reivindicaciones de Tarquinio el Soberbio, último rey romano y cuyos orígenes eran etruscos, debido a su pertenencia a una familia originaria de Tarquinia. Estos enfrentamientos deben ser entendidos dentro del modelo de «relación y competición con las ciudades vecinas», propio de sociedades aún no organizadas a nivel estatal. Los episodios de enfrentamiento eran habituales, pero sin llegar a un nivel de organización bélica destacado.

2) Guerra de conquista. Realizada durante gran parte del periodo republicano (509-27 a. C.), exceptuando el conflicto con los etruscos (509-508 a. C.) y el Alto Imperio (27 a. C.-comienzos del siglo III). El tipo de guerra es definido como de «conquista» al ser un instrumento para la política expansionista romana, cuyos principales objetivos eran la ampliación del territorio, obtención de esclavos y botín. Aunque convivió con algunos rasgos arcaicos propios de la guerra primitiva, se normalizó la realización de campañas militares cada vez más alejadas y en varios frentes simultáneamente. El número de fuerzas movilizadas podía superar las cuatro legiones. Además, se tendía a prorrogar el mando de los generales para «asegurar la unidad estratégica de una misma guerra». Dentro de estas tendencias, las tropas experimentaron una mejora cualitativa en sus aspectos de adiestramiento y disciplina. Es interesante indicar que, para un sector de la historiografía, el final de estas guerras fue una de las causas de la crisis económica del siglo III al desaparecer su importante aportación a la economía imperial.

En este segundo apartado, hemos hecho referencia a una serie de conceptos que deben ser explicados brevemente para una mejor comprensión del tema.

En primer lugar, al indicar dentro de las características de este tipo de guerra de conquista que las fuerzas movilizadas podían superar las cuatro legiones, debemos abordar la composición de una legión para ser conscientes del esfuerzo bélico realizado. Durante la época republicana, una legión romana se componía normalmente de unos 5000 hombres. La legión se dividía en 60 centurias compuestas por 80 hombres, que, al agruparse de dos en dos centurias, formaban un manipulo con un total de 160 hombres. Durante el siglo II a. C., con las reformas militares de Cayo Mario, los manípulos fueron sustituidos por las cohortes, integradas por 6 centurias, es decir, 480 hombres. La cohorte se constituyó como la unidad militar táctica estándar del ejército romano, debido a su independencia, flexibilidad y maniobrabilidad en el combate. Al mando de cada centuria se situaba un centurión, oficial con mando táctico y administrativo, habiendo sido el principal objeto de estudio en los trabajos de investigación sobre la jerarquía militar romana. Indicar también que cada legión contaba con un contingente de caballería compuesto por 300 equites, pertenecientes a la clase social de ordo equester o clase ecuestre. Por todo lo anteriormente expuesto, al disponer para el combate cuatro legiones, Roma movilizaba aproximadamente 20 000 hombres, con lo que ello significaba en sus aspectos económicos, organizativos y logísticos.

En segundo lugar, se ha indicado que una parte de la historiografía incluye el final de las guerras de conquista como una de las causas de la crisis económica del siglo III. La historiografía es una rama de la ciencia histórica cuyo objeto de estudio es la narración e interpretación realizada por los historiadores sobre los hechos históricos, es decir, «la manera en que se ha escrito la historia». Para ello, esta disciplina analiza las diferentes metodologías, teorías y perspectivas utilizadas, además de examinar la influencia de los diferentes contextos culturales, políticos y sociales en los que se han realizado las interpretaciones de los hechos históricos.

3) Guerra de preservación. Enmarcada temporalmente en el Bajo Imperio (284-476), este tipo de guerra se desarrolló en la periferia de los territorios imperiales con la misión de mantener la integridad territorial. Las acciones poseían un componente claramente defensivo, asegurando los limes. Recordemos que el término limes, al igual que otros como termini o fines, suponía para los antiguos romanos una delimitación espacial que separaba el mundo romano conquistado del todavía por conquistar. Como regla general, esta frontera se situaba aprovechando la orografía, caso de los ríos Rin y Danubio. En las zonas donde no era posible la utilización defensiva del terreno, se construyeron sistemas defensivos basados en murallas. Las zonas de «contacto» entre el mundo romano y «el otro» implicaron un proceso de aculturación, debido a la interacción entre culturas, siendo el principal agente de aculturación el ejército romano. La aculturación es un proceso gradual de adaptación gradual de uno o varios individuos, o de una cultura, a otra con la cual está en contacto continuo y directo, no implicando obligatoriamente la pérdida de los patrones de su cultura de origen. Este contacto, normalmente, deriva en influencias culturales mutuas que comportan cambios en una o en ambas culturas. El tipo de guerra de preservación «permitía a la sociedad afirmarse y protegerse contra las infiltraciones y las pretensiones de un mundo mal conocido e inquietante. Se promovía, así, la cohesión social y cultural».

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