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La Cruz Roja, la duquesa de la Victoria y la guerra del Rif


María del Carmen Angoloti y Mesa, duquesa de la Victoria y condesa de Luchana. / Wikipedia María del Carmen Angoloti y Mesa, duquesa de la Victoria y condesa de Luchana. / Wikipedia

Hace unos años, fue muy popular una serie televisiva titulada Tiempos de Guerra, ambientada en la guerra de Marruecos, durante el reinado de Alfonso XIII. Su trama giraba en torno a las vicisitudes de unas enfermeras que se presentaban voluntarias para atender heridos en Melilla, entre ellas Carmen Angolotti, duquesa de la Victoria (1875-1959). Su guión estaba basado en hecho reales.

Al igual que numerosas mujeres de clase alta de su época, Carmen participó en obras de asistencia social, llamada entonces "de caridad o beneficencia". En ellas demostró su voluntad férrea, tenaz e incansable, su sentido de la responsabilidad, espíritu organizador y religiosidad. Tras el desastre de Annual, retirada española que se produjo entre finales de julio y comienzos de agosto de 1921, los soldados heridos llenaron los hospitales militares de Melilla, que no se encontraban preparados para tal aluvión, siendo necesarias más medicinas, camas y personal. La reina Victoria Eugenia -presidenta de la Cruz Roja- decidió elegir a Carmen Angolotti para que hiciera todo lo posible para ayudar a los heridos en Melilla.

Junto María Benavente -hija de médico y sobrina del gran dramaturgo-, Concha Heredia y Carmen Merry del Val, la duquesa de la Victoria se trasladó en avión al Protectorado. Estas mujeres se presentaron ante los jefes militares con la pretensión de arreglar la cuestión sanitaria, levantar hospitales, curar heridos y dar una lección a los hombres. Cuatro enfermeras en una situación que exigía todos los esfuerzos sanitarios frente a las suspicacias de militares. Ante la oferta de vuelta a España que le sugirió un oficial, Carmen respondió que cumpliría su misión: "O con usted o contra usted. Es orden de la reina y basta".

Encontraron un local para establecer un hospital: un antiguo edificio de los Hermanos de la Doctrina Cristiana, al que dotaron de 100 camas, logradas a bajo precio de un comerciante alemán, desesperado ante la negativa del Ejército a comprárselas. Continuaron buscando enseres, ropa y material, inaugurando el centro sanitario el 4 de agosto de 1921, el cual se llenó en muy poco tiempo de heridos. Fue necesario buscar otro local para ampliar el nuevo, por lo que el Ayuntamiento de Melilla cedió un grupo escolar recién construido, que se puso en funcionamiento a finales de ese mismo mes con 200 camas. Al mismo tiempo, en España el número de enfermeras voluntarias aumentó con más incorporaciones, de tal manera que decidieron acudir a prestar su ayuda varias hermanas religiosas y todas las mujeres ligadas a la Cruz Roja de Melilla.

Todas ellas se convirtieron en una ayuda inestimable en aquellos duros meses. La duquesa de la Victoria organizó los suministros, llevó la contabilidad, recogió donativos, mantuvo correspondencia con la reina y personalidades de la época, dispuestas a colaborar en su labor asistencial. Victoria Eugenia impulsó una suscripción nacional para comprar material quirúrgico, instrumental y mobiliario. Asimismo, la reina comunicó a Carmen Angolotti la idea de crear la fiesta de la Bandera, para obtener fondos para la labor de Cruz Roja en la campaña africana.

Más adelante comenzaron a levantarse otros hospitales como en Larache, mejorando otros como el de Ceuta y, donde no fue posible establecerlos, se instalaron barracones prefabricados. La reina envió a la duquesa información sobre aquellos que ofrecía una empresa británica, en forma de caseta con cuatro habitaciones que fueron finalmente adquiridos. En la organización de los hospitales de segunda línea destacaron los buques-hospitales, como bases fijas, servicios técnicos y centro de evacuación de heridos. También en ellos participó la incansable Carmen Angolotti, la cual no dudó en acudir al frente de guerra según se fue recuperando Tauima, Zeluán, Nador y Monte Arruit, atendiendo personalmente a los soldados y visitando los cementerios de los caídos.

Tanto durante la guerra como tras su finalización victoriosa, la duquesa de la Victoria recibió numerosos homenajes y medallas, levantándose dos monumentos, en Cádiz y Madrid, en reconocimiento a su intensa labor humanitaria. Pablo Iglesias escribió en un álbum de firmas que se regaló a Carmen Angolotti: "Enemigo de la guerra, rindo homenaje a la señora que ha demostrado elevadísimos sentimientos de humanidad, a la par que una extrema modestia".

El socialista Indalecio Prieto escribió que los heridos tenían “ahora salas limpias, ropa lavada y buena alimentación”, frente a los alojados en “el infecto hospital militar Docker” en Melilla. Y alabó a la duquesa de la Victoria como “única heroína de la guerra, mujer admirable que curó y consoló a heridos, amortajó cadáveres, clavó ataúdes (…) Viene por horas para volver esta noche a continuar su humanitaria labor, a seguir realizando el milagro de que sus heridos estén mejor atendidos y mejor alimentados que en los hospitales del Estado”.

El lector interesado puede acudir a

Mª del Mar Jiménez Estacio, “María del Carmen Angolotti y Mesa. Duquesa de la Victoria y pionera de la enfermería española”, XII Congreso virtual sobre Historia de las Mujeres, 2020, págs. 425-436.

Marta Mas Espejo y otras, “Participación de las Damas Enfermeras de Cruz Roja Española en la Campaña de Annual (1921-1925)”, Temperamentvm: Revista internacional de historia y pensamiento enfermero, 13, 2017, en línea.

Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Alcalá. Doctor en Historia Moderna y Contemporánea por la UAM.