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EL PERIÓDICO
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Mimar Sinán: el genio de la arquitectura otomana


  • Escrito por Jorge Mateos Enrich
  • Publicado en Historalia

En el entorno artístico y arquitectónico de la Europa Occidental el nombre de Sinán no será conocido, con toda probabilidad, más que por los muy expertos en el tema. Sí son referentes más claros los nombres de Miguel Ángel, Leonardo o Vignola y Palladio; figuras del Renacimiento italiano.

Ello es debido, sin duda, al eurocentrismo que impera en nuestras latitudes, como si los acontecimientos históricos que se dieron fuera de este marco geográfico no fuesen relevantes. Desgraciadamente este “error histórico” se sigue repitiendo en nuestras escuelas e institutos. Baste decir que, aquí, en España, por ejemplo, los libros de texto solo dedican una página a la presencia musulmana en la Península. ¿Una página para ilustrar ocho siglos de historia?

Por otra parte en la actual República laica de Turquía, Sinán es un hombre muy venerado, tanto en las ciudades como en el campo, la gente, pequeños y mayores, instruidos o no, lo conocen como un constructor de mezquitas. En muchas ciudades hay estatuas y bustos de él, y placas conmemorativas en muros y plazas. Extrañamente no hay muchos libros sobre este maestro de la arquitectura otomana, ni siquiera en turco, menos aún, en lenguas occidentales. Esto es sorprendente si tenemos en cuenta que a Sinán se le atribuyen no menos de 477 edificios.

Retomando lo que decíamos al principio, por ejemplo, a Miguel Ángel, de las pocas obras arquitectónicas que le podemos atribuir es el proyecto de la cúpula de San Pedro de Roma a mitad del siglo XVI. Decimos proyecto porque el florentino solo vivió para ver consolidado el tambor que soportaría la cúpula. ¿Qué es esto comparado con la prolífica obra de Sinán?

Para entender al personaje hay que situarlo en su contexto histórico, en la época dorada del Imperio Otomano. El último gran imperio musulmán de la Historia.

El Imperio tuvo su capital definitiva en Konstantiniye, la antigua Constantinopla, la pretérita Bizancio. No es hasta las primeras décadas del siglo XX cuando la ciudad adquiere su nombre actual: Estambul.

Sinán ibn Abdülmennan, más conocido como Mimar Sinán (Mimar significa arquitecto), o Koca “el gran y viejo” Sinán, nació en torno al año 1497 o 1498, en Capadocia, concretamente en un pueblo llamado Akdâg y murió en Konstantiniye en 1588. Distintas fuentes datan su nacimiento en torno a 1492, en cualquier caso esto no parece relevante, ni puede ser aseverado a ciencia cierta. Sí se sabe que era cristiano de nacimiento, aunque después, fue convertido y educado como musulmán

. Sinán fue tomado en su juventud como devisirme (joven cristiano reclutado como tributo para el servicio del sultán). Esto ocurrió bajo el reinado de Selím I (1512-1520). Los jóvenes del devisirme se seleccionaban de entre aquellos que eran saludables, enérgicos, altos y corpulentos, inteligentes y con talento. Se incluían hijos de agricultores de origen serbio, bosnio, albano, húngaro, ruso y griego. Huérfanos o hijos únicos, aquellos que conocían un oficio, que habían aprendido turco, o que estaban discapacitados no se tenían en cuenta. Un capitán de jenízaros (cuerpo de élite del ejército otomano) y un oficial de reclutamiento eran designados, en cada distrito, para dirigir la operación. Los muchachos elegidos tenían entre ocho y dieciocho años, y eran enviados en grupos de cien o ciento cincuenta a la capital para su formación y adiestramiento.

Esto es lo único que sabemos de los inicios de su vida. Probablemente pudo haber sido reclutado en 1513 o 1514. Los elegidos eran distribuidos y trasladados a granjas, donde aprendían la lengua turca, las costumbres y tradiciones otomanas y los principios del Islam. Después de esta fase recibían instrucción y entrenamiento militar, pudiendo ascender hasta el cuerpo de jenízaros cuando se producían vacantes en este.

En 1521 Sinán, ya como jenízaro de pleno derecho, tomó parte en la campaña de Belgrado junto a Solimán el Magnífico. También estuvo con el sultán en las campañas de Rodas, Mohacs, Alemania, Irak, Corfú, Apulia y Moldavia. Tras estas campañas ascendió en el escalafón militar, siendo nombrado capitán de infantería y oficial de catapultas. Lo más importante para la evolución de la carrera de Sinán es que en estas campañas tuvo ocasión de visitar muchas grandes ciudades de Asia y Europa, dándole la oportunidad de observar y examinar grandes edificios históricos. En el ejército también fue adiestrado como carpintero y adquirió experiencia en la reparación y levantamiento de puentes, fortificaciones y estructuras militares.

El momento definitivo para su actividad constructiva se presentó cuando en 1538 Solimán el Magnífico le nombró arquitecto jefe de la corte: arquitecto real. Durante medio siglo desempeñó su oficio en los reinados de Solimán (1520-1566), Selím II (1566-1574) y Murad III (1574-1595), esto es, durante el apogeo de la riqueza y el poder otomano.

Su mérito está acreditado por cientos de edificios, siendo algunos de ellos los mejores de su tipo en todo el mundo. Se tienen datos de 477 edificios consignados por distintos autores. Vamos a hacer una clasificación de estos, atendiendo a su estado y a su ubicación.

  • 31 no pueden identificarse.
  • 173 fueron destruidos por el fuego, por terremotos o han sido víctimas del desarrollo urbano.
  • 52 perdieron su carácter arquitectónico clásico cuando fueron reconstruidos en una fecha más tardía.
  • 196 pueden clasificarse como obras que mantiene la forma y el estilo del siglo XVI.

Olvidando los 31 edificios que no pudieron identificarse, los 466 restantes se distribuyen, dentro de las fronteras otomanas, del siguiente modo. 327 en o cerca de Estambul. 75 en Anatolia, siria, Irak o Hejaz (región histórica del oeste de la Península de Arabia) 44 en Rumelia (actual Rumanía), Crimea y los Balcanes.

Como podemos observar el 73% de los edificios erigidos por Sinán fueron alzados en la capital o sus cercanías.

Estas cifras ya nos dan una idea de la grandiosidad e importancia del “arquitecto real”. De toda la pléyade de edificios vamos a hacer un breve comentario de tres de los más importantes o significativos, concretamente tres mezquitas: la Sehzade, la Süleimaniye y la Selimiye. Según su propio autor. “la Sehzade es la obra de aprendiz, la Süleimaniye es la obra de un buen obrero y la Selimiye la obra maestra…”.

Fig. 1. Sehzade Mehmet (3D Jorge Mateos Enrich. Auto CAD)

La Sehzade Mehmet, o mezquita del príncipe, fue construida como mausoleo y mezquita conmemorativa del hijo primogénito del sultán Solimán y su esposa Hürrem. El príncipe murió prematuramente en 1543, a la edad de 23 años. Sinán recibió del mismísimo sultán el encargo del complejo. El conjunto debía estar constituido por una mezquita de viernes exultante, una madrasa, un hospital, un hospicio y una escuela elemental para el estudio del Corán. La mezquita propiamente dicha consiste en dos masas cuadradas adyacentes, una cerrada y otra abierta, enmarcadas por dos alminares. La sala de oración es un espacio centralizado cubierto por una cúpula de 19 metros de diámetro y flanqueada por otras cuatro semicúpulas. Una solución armoniosa, elegante y eficaz.

Fig. 2. Süleimaniye (3D Jorge Mateos Enrich. Auto CAD)

Con la inspiración de Santa Sofía, la mezquita de Solimán proclamó la perfecta concordancia entre estado y religión en la persona del sultán. La construcción de la Süleimaniye se empezó a construir en marzo de 1548, en un lapso de tiempo entre dos campañas militares contra los safávidas, asentada en una meseta y situada en una proximidad dramática con el Cuerno de Oro.

El tema central de esta mezquita ha sido definido como una revisión estructural y una racionalización de Santa Sofía, pero con una concepción espacial más centralizada. La sala de oración comprende un amplio espacio multicupulado de 61 x 70 metros, con una cúpula central de 26.20 metros de diámetro, y 49.50 metros de altura en la coronación, que se eleva sobre cuatro robustos pilares, estando respaldada en el eje longitudinal por dos semicúpulas. Esta mezquita tiene cuatro alminares, dos de 76 metros de altitud y otros dos de 56.

Fig. 3. Selimiye (3D Jorge Mateos Enrich. Auto CAD)

Llegados a la mezquita que su propio autor definió como “su obra maestra”, los historiadores siguen discutiendo los méritos de las tres grandes: la Sehzade, la Süleimaniye y esta del sultán Selím II, la Selimiye. Pero la verdadera evolución reside en la emancipación del arquitecto frente a la voluntad del sultán.

Con las manos libres Sinán se dispuso a erigir un edificio que superase en tamaño a la siempre desafiante Santa Sofía, aunque esta vez en la ciudad de Edirne, no en la capital. La mezquita, que se empezó a construir en 1572, presenta una planta totalmente centralizada, con la sala de oración cubierta por una única cúpula de unos 31 metros de diámetro sostenida sobre ocho columnas. Los cuatro minaretes que flanquean la estructura alcanzan los 71 metros de altura. Aquí, por fin, Sinán resuelve con maestría y absoluta racionalidad el tema mecánico de una gran cúpula en una planta centralizada.

Este artículo es un nimio bosquejo de la vida y obra de una maestro irrepetible, e injustamente ignorado. Animamos al lector a que profundice en el conocimiento de la figura de Mimar Sinán: el genio de la arquitectura otomana.