Ercole Gonzaga. Semblante de un Cardenal en tiempos de Carlos V
- Escrito por Adoración González
- Publicado en Historalia
Nació en la ciudad de Mantua en el año 1505, cinco años después del nacimiento del Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos V. Hijo de Francesco II de Mantua e Isabel de Este de Ferrara, descendiente por línea materna de los Señores de Ferrara y de la Corona de Aragón ya que su abuela era Leonor de Aragón. Por parte de padre emparentaba con la familia Gonzaga de Mantua. Su nombre de pila era Luigi que luego su madre se encargó de cambiar por Ercole o Hércules en honor del abuelo materno Hércules de Ferrara. La Casa de los Gonzaga procedía de una familia principesca italiana originaria de Mantua que había estado gobernando desde el siglo XIII. Fue el mismo Carlos V quien concedió a Federico II el título ducal.
El árbol genealógico del personaje era potente en sus dos ramas. El Duque de Ferrara, Ercole I casó con Doña Leonor, Infanta de Nápoles. De este matrimonio celebrado en el siglo XV nació Isabel d`Este. Por su parte, Federico I de Mantua, casado con Margarita de Baviera, fueron los padres de Francesco Gonzaga, que, como hemos indicado, habría de enlazar con Isabel d`Este, de cuyo matrimonio nacerían cuatro hijos: Federico II, Duque de Mantua, Ercole Gonzaga que sería cardenal, Ferrante Gonzaga, que fue nombrado General del Ejército Imperial y Paula Gonzaga, que fue monja clarisa y humanista. Dos sobrinos del cardenal contrajeron nupcias con dos hijas del Emperador Francisco I de Austria, hermano de Carlos V.
No se conservan retratos de sus antepasados, salvo el de la abuela Leonor y el de la madre Isabel, que pintara Leonardo da Vinci siendo joven, y también en su madurez el pintor Tiziano, aunque la representó de menos edad.
Ercole era el hijo segundo de esta familia lo que significaba ya un destino preparado de antemano, o para la carrera militar o la eclesiástica. Ello le permitió también disfrutar de un ambiente humanista y abierto que impulsó su gran afición por los libros. Su primera formación arranca del entorno de Mantua, luego pasó a Bolonia y aprendió las lenguas latinas, griega, árabe, de lo que se sintió muy satisfecho, aunque el apartado de formación teológica fue más deficitario, que él mismo procuraría mejorar a través de una comunicación epistolar con los grandes intelectuales de su tiempo. De su estancia en Bolonia, donde llevó una vida secular, se registran cinco hijos naturales: Ana, Eleonora, Camillo, Isabel y Giulio Césare.
En 1520 obtuvo el cargo de coadjutor de la Diócesis de Mantua mediante cesión hecha de su propio tío el Cardenal Sigismondo. Al año siguiente ya había sido elegido obispo de la ciudad en lo que continuó como primer administrador hasta la edad de 27 años, si bien la consagración no llegó hasta 1561.
Siempre cercano a los acontecimientos políticos y religiosos de su tiempo, acompañó a su hermano el Duque Federico II a Bolonia cuando Carlos V fue coronado Emperador por el Papa Clemente VII. Este Papa le concedió la diaconía de Santa María Nuova y, en esa carrera de ascenso en dignidades eclesiásticas llegaría a ser administrador de la sede episcopal de Sovana, desde 1529 a 1532; gobernador de Tívoli entre 1530 y 1535. Vino a ser también protector del Reino de Castilla y León, y luego de todo el Reino de España, con categoría de Legado directo del propio Carlos V. Durante el tiempo que permaneció en Roma percibió la falta de preparación de muchos religiosos dentro de su diócesis lo que le animó a promulgar una serie de medidas encaminadas a reforzar la preparación de hombres de fe, adelantándose así un tiempo al mismo Concilio de Trento. De hecho, su participación en el cónclave de elección al Papa Paulo III de 1534 fue una realidad, y al año siguiente daría a conocer un nuevo Catecismo para la educación pública.
A la muerte de su hermano tuvo que hacerse cargo del gobierno de Mantua como regente, pero sus reconocimientos no cesaron como lo demuestra el hecho de figurar en todos los cónclaves vaticanos, véase el del Papa Julio III de 1549 a 1550, o el del Papa Marcello II de 1555. Al año siguiente ya había sido ordenado sacerdote y había optado por la orden de cardenales sacerdotes. Al ser ya calificado como obispo su acceso a las cuestiones de los cónclaves estaba permitida.
Una vez que su sobrino alcanzó la mayoría de edad política para el gobierno de Mantua, Ercole dedicaría más tiempo a sus labores pastorales y destaca así su importancia como coleccionista y bibliófilo, agrandando su patrimonio al recibir el legado testamentario, junto a otros familiares, de los bienes de Federico. Como detalle de la riqueza patrimonial se encuentra en el inventario muchos libros en latín, español y francés, originales muchos de ellos, de grandes escritores clásicos, como Ovidio, Propercio, Tito Livio, o de los humanistas y escritores renacentistas, buena colección de libros de caballería, obras de carácter moralizante, traducciones de textos clásicos latinos y medievales, Crónicas históricas de reyes de España y muchos más que es imposible citar aquí. Para algunas referencias biográficas, así como de contexto cultural de su tiempo, nos hemos basado en algunos estudios, como el de Elisa Borsari, de la Universidad de Alcalá, estudiosa conocedora del ambiente literario de la familia Gonzaga y otros personajes nobles (Medievalismo en Extremadura. https://dialnet.unirioja.e última consulta septiembre 2021), o el de la genealogía episcopal biográfica( https://kripkit.com ercole-gonzaga), además de estudios propios.
La muerte del Papa Paulo IV motivó a varios cardenales a preparar una candidatura a su favor, que no salió con éxito por la reacción contraria de algunos representantes españoles. Se retiraría de nuevo a la sede de Mantua. Poco después, el nuevo Papa Pío V le reclamaría para presidir el colegio de legados en el Concilio de Trento, al que se trasladó en febrero de 1561. Luchó por conseguir una conciliación con todas las posiciones de la asamblea, con pocos logros. Enfermó en 1563 por una gripe, mal tratada por los médicos que le aplicaron demasiadas sangrías, provocando mayor debilidad de su estado. Moriría el 2 de marzo de ese año.
Existen algunos retratos sobre el personaje de difícil localización. Uno de los más acertados fue el que pintara el maestro Scipione Pulzone, y forma parte de la colección de pinturas del patrimonio de la Escuela Católica del Blair`s College (hogar de una magnífica herencia perteneciente a la Iglesia Católica Romana de Escocia. Esta universidad cerró en 1986, pero su museo permanece trabajo de artistas icónicos del siglo XX del noreste de Escocia). Como rasgos generales la obra formaría parte de un género muy aceptado en el siglo XVI que pudo seguir los modelos del pintor Rafear de Sanzio, ya que este Cardenal está representado según protocolo eclesiástico, con muceta, capelo o birrete, mirando en un giro al espectador, con los contornos bien definidos y una composición concreta que concentra toda nuestra atención en la expresión anodina del rostro y en los cromatismos lumínicos.