El legado de Pedro Páramo
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«Quise retroceder porque pensé que regresando
podría encontrar el calor que acababa de dejar,
pero me di cuenta a poco de andar
que el frío salía de mí, de mi propia sangre»
Pedro Páramo, 1955, Juan Rulfo
Los estragos de las revoluciones, la búsqueda de identidad nacional, el caciquismo, las relaciones insanas, el abuso de poder, la infancia robada, los destellos de violencia soterrados, la superstición, el amor idealizado, las fronteras entre la vida y la muerte y los estragos de una tierra esquilmada… Estos son algunos de los temas de esta preciosa novela situada en Comala, un difuso lugar donde la narración y el lector encuentran un asidero a los cuentos satélites de personajes enraizados a una vida que ya ni les pertenece. Los recuerdos son el fundamento que riega las páginas con saltos en el tiempo, mientras las voces de los personajes se entremezclan para recrear, de tanas maneras, el dolor por la pérdida que toda búsqueda de identidad entraña.
Tres son los hombres sobre los que gira el argumento de la novela en la que el orden patriarcal predomina sobre una tierra mexicana esquilmada y sometida a criollos tiranos, a padres capaces de sacrificar el mundo, aunque eso también signifique llevarse por delante a sus propios hijos, su legado en definitiva. Da igual que el hijo sea el que fundamente y titule el relato, el que salga en viaje épico a la búsqueda de Pedro Páramo, el padre, esta piedra seca y desértica incapaz de amar a su propia progenie; da igual que busque el cobijo del hogar, porque todo se difumina entre las brumas del realismo mágico en tierras siempre buscadas y nunca encontradas, donde las mujeres son arquetipos de maternidad abnegada o amores inalcanzables, meras comparsas en la vida de los hombres de un lugar desértico, de un México rural, mortecino y dolido, cuando apenas han pasado unos 15 - 20 años de la Revolución Mexicana.
Juan tiene un medio hermano llamado Miguel Páramo, una mala bestia, y un padre ya muerto pero omnipresente que le guiará de vuelta al pueblo ya tan difunto como él. En realidad, todos están muertos. De hecho, su madre llamaba a Comala el pueblo de los de repente, por todas las ánimas que lo habitan por siempre. Un lugar donde los murmullos matan a los vivos y los muertos ruegan por su propia salvación. Por eso no hay orden cronológico, ni geografía concreta, porque es un relato de historias sobre historias con múltiples voces narrativas esperando a susurrarte secretos desde sus páginas a ti, lector.
Si Juan Preciado (cuánta ironía en el apellido) hubiera nacido en este siglo, un mero resto de saliva robada y un buen abogado le hubiera resuelto el asunto y el bolsillo, pero nos habríamos quedado sin esta obra maestra de la literatura universal. Y el otro Juan, el autor, que sabe que recrear la realidad es uno de los principios fundamentales de la creación y que «cada suspiro es como un sorbo de vida del que uno se deshace», nos hubiera dejado sin este gran legado.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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