Parece mentira
Parece mentira que la distinción entre Gobierno y Estado, básica distinción política, sea ignorada por la mayor parte de la clase mediática, la judicatura, la corporativa y, lo que es más grave, por, como poco, la mitad de los dirigentes políticos en España. Da la impresión de que muchos de cuantos acceden a los partidos políticos, a las principales instituciones, corporaciones y, sobre todo, a sus cúpulas dirigentes, hace tiempo que no leen un libro y mucho menos un libro de Ciencia Política. La política no es el menudeo, la zancadilla, la descalificación y el insulto. No. Eso lo sabe hacer cualquier tipo maleducado y soez. La Política, con mayúscula, y en democracia, es una disciplina tan necesaria como digna, capaz de decidir entre opciones distintas y elaborar leyes que explican el comportamiento político, es decir, la dinámica social; leyes que vienen a ser probabilidades típicas, comprobadas por la experiencia, reiteradas por la observación y previsibles. Son pautas capaces de ser generalizadas, por consiguiente, útiles. Lo cual da a la Política la cualidad de una Ciencia social de primera magnitud.
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