La escasez de suelo finalista y de producto logístico de calidad en las ubicaciones más consolidadas está redefiniendo las decisiones de operadores, promotores e inversores en España. En un mercado marcado por una demanda sólida y una oferta limitada en algunos de los principales polos logísticos, la localización continúa siendo decisiva, pero ya no es suficiente. La disponibilidad energética, la capacidad de conexión a red, la flexibilidad del activo, la eficiencia operativa y los criterios ESG empiezan a ganar peso en la viabilidad de los nuevos proyectos logísticos.