La muerte de Arturo y el fin del Reino de Verano
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«También mucha gente
conoce los versos que están escritos sobre su tumba:
HIC IACET ARTHURUS, REX QUONDAM REXQUE
FUTURUS (aquí yace Arturo, rey en otros tiempos y futuro
rey)»
La muerte de Arturo, 1485, sir Tomas Malory
Arturo Pendragón hijo de Uther e Igraine, el de los cinco dragones, y medio hermano de Morgana, hija también de la duquesa de Tintagel y madre de Mordred, es el rey por excelencia que mejor encarna las virtudes caballerescas no exentas de sombras, como su cruel venganza contra su esposa Ginebra y su mejor amigo, Lanzarote, padre este a su vez de Galahad, buscador del Grial. Pero eso, como diría Malory y otros muchos antes y después que él, forma parte de otra historia. La propia del autor es ya de por sí tan interesante como la de Cervantes, padre a su vez de otro mito literario. En la saga artúrica hay tantos personajes principales con vida y leyenda propias que resulta difícil centrarse en uno solo, pero aquí viene sir Born para ponérnoslo en bandeja, cuando regresa y finiquita la demanda del Santo Grial; de pronto, todas las maravillosas e idílicas aventuras del libro entran, literalmente en barrena: el Reino del Verano ha desaparecido y por doquier reina el caos, el dolor y la desolación sin fin que culmina cuando el rey muere matando en batalla fratricida a su hijo Mordred. Excalibur queda sin mano que le asida y retorna a su custodia, la Dama del Lago y Arturo moribundo, custodiado por Morgana, navega hacia Avalón. La fantástica isla de las Hespérides lo acoge y ahí queda y sigue reposando a la espera del día en que vuelva a sentarse en su trono, mientras entra en la literatura y la leyenda, como lo hará el rey luso Don Dinis.
Menos mal que nos queda Portugal. Menos mal que nos queda la esperanza en forma de mito.
Sueño con una suerte de ordalía de adalides que vengan a cortar de un solo tajo a los absurdos señores gobernantes que los han sustituido en todos los países, pero me temo que voy a esperar sentada, damisela ajada desojando margaritas desde mi torre de marfil de primer mundo. Son ya demasiadas aventuras, buscando un Merlín que nos guíe por el camino de espinas que guarda al durmiente para cuando llegue el día de levantarnos en armas, siquiera metafóricas, y volvamos a tomar las riendas de nuestras arrebatadas vidas.
Arturo representa la esperanza de que algún día todo volverá a ir bien. Y por eso nos gusta. Necesitamos creer que alguien justo volverá a gobernar y a proteger a débiles y desfavorecidos. Y por eso no está muerto, solo yace dormido. Y este es el motivo por el que, así que pasen los siglos, seguimos reviviendo y reinventando con mimo el mito, porque la realidad comparativa es demasiado hiriente, sórdida y triste. Necesitamos héroes y heroínas que nos devuelvan la fe en la humanidad, la generosidad y las palabras de honor que nos han quitado.
Pidamos al tullido Rey Pescador, guardián del Grial, que repita el milagro. Alguien que de nuevo empuñe la espada y la rosa y nos devuelva la magia.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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