Si te entrego mis ojos con la mirada baja
verás tu soledad,
tu insuficiente pompa,
la abdicación absurda de reflejarte muerto.
Tantas veces los años,
ni siquiera ambiciosos,
llevándonos a Persias imposibles.
Qué duro ser consciente
Fuera madrugo,
rindo mi mejor ley
a los horarios
por si acaso mi nombre
no acertara a burlarse de sí mismo.
Viajada noche,
concluye el solo reino,
la altura que no sabe y nada ostenta,
la abdicación del cóndor.
Cuando viajar es derruir un templo oscuro
El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.
¿Por qué es importante tu aportación?
Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.
¿Si tengo algún problema en mi transacción?
Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.