Por caquexia, término galdosiano por excelencia, entendemos aquel estado de debilidad profunda, de desfallecimiento extremo que invade lentamente un cuerpo hasta anularlo. Con irónica precisión, podría decirse que esta metáfora médica describe perfectamente la salud actual del discurso público, enfermo de banalidad, decadencia y manipulación mediática. Como escribió Galdós en su episodio nacional Cánovas: «Alarmante es la palabra Revolución. Pero si no inventáis otra menos aterradora, no tendréis más remedio que usarla los que no queráis morir de la honda caquexia que invade el cansado cuerpo de tu Nación». Han pasado más de cien años desde que Galdós alertó sobre este mal, y sin embargo, parece que hoy la misma caquexia, quizá más profunda, amenaza todavía el cansado organismo de nuestra sociedad. Por aquí apunto cinco ejemplos, cinco pinceladas a la “segunda manera” donde el pensamiento y la reflexión se funden con el aislamiento y el desánimo. ¿qué hacer?