El retrato de Dorian Grey o la belleza de la maldad
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«A veces, sin embargo, cruza nuestras vidas una tragedia que posee
elementos de belleza artística. Si esos elementos de belleza son reales, todo el
conjunto apela a nuestro sentido del efecto dramático»
El retrato de Dorian Grey, 1890, Oscar Wilde
Oscar Wilde no necesita presentación. Quizá haya que apuntar que fue también un excelente contador de cuentos (El fantasma de Canterville me fascina, o El príncipe feliz, aparentes cuentos infantiles con un derroche de pensamiento e imaginería que todavía me dura), pero es la historia de la eterna belleza y juventud a cualquier precio de Dorian Grey la que sigue traspasando fronteras. El tema es de sobra conocido, las consecuencias, a veces, no tanto. ¿Cuántos no firmarían hoy mismo por ser un Dorian Grey aun sabiendo el precio? En nuestro mundo actual, tan dandista y decadente como el de Wilde, a pesar de tantos años pasados, las apariencias y la fama lo siguen siendo todo. La moral burguesa sigue ahí, cierto, pero si eres guapo, joven, rico y deseado, el trato a recibir es, obviamente, otro mucho más favorable en la opinión pública, a pesar de tus desmanes. Tenemos un ejemplo muy reciente en los medios, uno que nos hace difícil creer que alguien que lo tiene todo pueda ser un monstruo por dentro. Hago aquí una mera reflexión teórica, sin prejuzgar el caso; no obstante, si el acusado fuera feo, pobre y cutre, ya estaría lapidado. En una sociedad que adora y alaba las exitosas apariencias, donde las fotos (los retratos) son tarjetas de presentación al mundo, la belleza desprendida, en un marco de sitios y contextos lujosos, nubla la capacidad de poner nada entre columnas y de pensar que lo que se ofrece a la vista no es más que una cáscara dentro de la cual puede esconderse de todo. El príncipe encantador, que diría Wilde, no es otro que el mismo que echa la culpa de sus males a los demás, emborronando el paisaje de pseudoperfección que enmarca su vida, precisamente cuando esa exposición constante es la que será su perdición. Dorian es un poco más inteligente, se guarda su retrato en una habitación cerrada con candados, sabedor de que un escrutinio más cercano le descubría. Pero hoy, cada acto, por nimio que sea, se sube a la red con una inconsciencia que raya en la locura por ser admirados, envidiados, seguidos, presos de las opiniones propias y ajenas, de una irrealidad disfrazada de felicidad inexistente cuyo retrato no incluye la esclavitud real detrás de la báscula, de las horas hipotecadas en la creación de una foto efímeramente perfecta, de hechos y situaciones que quizá nunca existieron y que además nunca más desaparecerán, retratos de vidas guardados en el limbo de la nube. Hay que ser conscientes de que no existe la inmediatez, de que todo se expone para la eternidad, de que la fealdad escondida siempre sale a la luz.
Dorian acuchilla su propio retrato y nosotros acuchillamos el retrato ajeno de otro joven que ha desperdiciado y perdido su vida en un acto infame, no sin antes haberle encumbrado al limbo de la admiración. Aun así, todavía nos cuesta la condena, atraídos por esa apariencia de belleza que obnubila los sentidos y nos confunde y envuelve en un halo de incredulidad. Wilde te lo dice claro, apunta:
En los días que corren la gente sabe el precio de todo y el valor de nada.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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