El cuento de la criada
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«Vivíamos entre las líneas de las noticias»
El cuento de la criada, 1985, Margaret Atwood
¿Quién no conoce la novela, o la serie, y a Offred (de Fred, pero también la ofrecida), una parábola distópica sobre una teocracia totalitaria cuyas reglas basadas en una religión distorsionada han reducido a las mujeres a la condición de siervas sin derechos y con la misión de procrear?. Por eso abundaré menos en ella y más en la reflexión que esta autora canadiense pone sobre la mesa y que, desgraciadamente es de tremenda actualidad: la de mujeres alienadas, aterrorizadas, sometidas, sin derechos, sin cultura ni educación, reducidas a vientres de gestación y a figuras destinadas a satisfacer los caprichos y deseos masculinos. Todo ello fundamentado en una religión falseada hasta el punto de ser tiránica. Y aquí da igual que el referente religioso tenga raíces bíblicas cristianas o musulmanas, porque convergen en la intención de anulación y esclavización femenina desde el momento que nacen, ovulan y/o son núbiles, para contraer matrimonio con hombres que pueden ser sus padres o abuelos, aunque sean niñas. Mujeres a las que se les quita el sentido de identidad, se les pone el uniforme ⎼a poder ser de la coronilla a los pies⎼ y se les vela por completo no sea que encima su belleza sea causa de provocación y justa violación, a las cuales se confina, sin derechos, sin cultura, sin posibilidad de sociabilizar, aisladas y sometidas a la ira del varón. Y esto se sigue haciendo. Hay millones de ejemplos, hay millones de ablaciones infantiles que cercenan la sexualidad de niñas en todo el mundo y hay mujeres de las que solo vemos la silueta y con suerte los ojos. Tristes, cansados, adocenados y resignados. Pero siempre hay una, y luego miles, que se rebelan, aunque el precio que paguen sea a menudo extremadamente alto. Cómo no nombrar aquí a las iraníes, las persas libres que dejaron de serlo en un país asolado por el integrismo radical, y ahora por una guerra de la que serán más víctimas, si cabe, aun sabiendo que es también una oportunidad. Su disyuntiva es el sacrificio por una libertad atisbada y debilitada en la que ven continuidad en sus hijas y en los hijos a los que deberán educar en igualdad, a pesar de décadas de ostracismo y aleccionamiento religioso, de educación fallida y de la diáspora que las ha repartido por todo el mundo. Estas mujeres de cuento no tan ficticio serán las únicas capaces de levantar el país y enseñar al mundo que la educación y la libertad son derechos inalienables con los que abanderar un futuro igualitario, justo, múltiple y generoso en el que sus cabellos y su cuerpo no san objeto de impúdico deseo a los que hay que tapar, castigar o asesinar. Ya no vale abanderar los velos por cuestionamiento religioso, no en el siglo XXI, ni mucho menos en países occidentales laicos y respetuosos con las religiones que no pisoteen los derechos humanos fundamentales. Esta falsa laxitud y “tolerancia” en mor de un supuesto consentimiento de la mujer son tan peligrosas como una lapidación, porque sigue concediendo a los opresores todos los derechos de posesión y de perpetuar el cuento de la criada.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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