Las mocedades de Ulises
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«La verdadera conversación humana se aprende en la tragedia»
Las mocedades de Ulises, 1960, Álvaro Cunqueiro
El título lo comparte, salvo el nombre propio, con otras mocedades del s. XVII (las del Cid de Guillén de Castro) pero, aquí y ahora, Ulises se escribe con acento gallego, donde la fantasía y el realismo se nos presenta bajo el ritual del relato de cualquier taberna cotidiana y familiar como la de Poliades, punto de encuentro y celebración, lugar en el que el joven Ulises escuchará hablar de lejanas tierras solo accesibles por mar, lugares que soñará y dibujará con palabras antes de recorrerlos en el futuro con sus compañeros, navegando juntos por rumbos y aguas saladas que sazonarán su madurez. Por eso, Cunqueiro nos dice: «Cuento como a mí me parece que sería hermoso nacer, madurar y navegar».
Entre la famosa Odisea de Homero, el Ulises de Joyce, la Hija de Homero de Graves y la película de Nolan, por poner ejemplos célebres, está este libro sobre la juventud (novelada pero apuntalada en obras tradicionales) cotidiana que formará y forjará al futuro héroe, o sea: una novela de formación e iniciación o, como dice el autor, del difícil aprendizaje del oficio de ser hombre. La palabra es el vehículo que actúa como metáfora creadora del destino de Ulises en esta tercera novela del autor en la que el protagonista está cerca de la edad de su futuro hijo Telémaco, y el tema es el propio itinerario para poder llegar a lo que será. Este joven Ulises vive y narra hechos y entornos cotidianos, proyecciones a futuro, profesiones normales y personajes que se relacionan a través del diálogo, tan griego como importante a la hora de fabular. Así, lo normal se funde con lo maravilloso y con ello el tiempo histórico con el mítico, para que los relatos de uno y otro mundo lleguen a ser bisagra y tengan categoría paradigmática, permitiendo la transformación del universo del héroe con miras a su perfeccionamiento interno y externo, en un ejercicio conscientemente social donde el enunciado es el enunciador ̶ paso al que llega desde sus propias experiencias de desilusión pubertaria para reconvertirlas en la materia del héroe que está por venir y condición imprescindible para su cumplimiento.
En uno de esos viajes remotos conoce a Penélope, la menor de siete hermanas (un número simbólico que se repite en la tradición popular). La novedad es que, tras la larga separación por sus incesantes recorridos marítimos al regresar Ulises de vuelta, ya como héroe de leyenda, es él quien deberá esperar a su esposa, y así van pasando los años hasta que la vejez le devuelva a una Penélope desconocida, idealizada, que ya no existe, abriendo paso a la nostalgia tan gallega de los sueños mal cumplidos o extemporáneos para mostrarnos a un Ulises reflexivo que cierra su ciclo vital en Ítaca tras esos viajes y aventuras que lo engrandecerán a mito literario, pero que aquí culminan con la vuelta a la madurez que implica saber volver y que es el destino de todo ser humano.
Y un héroe no iba a ser menos, porque Ulises lo aprendió todo menos a esperar.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.