Intentemos demostrar ayer, propósito harto difícil de conseguir, cómo por desgracia o por suerte, no hay controversia posible con las derechas. Con las derechas españolas, se entiende, que suelen diferenciarse algo de las de otros países. Recordamos que las moviliza contra la República una fuerza dictatorial que llevan disuelta en la sangre desde que se habituaron al monólogo político, o sea ala. dictadura, más o menos encubierta, de los suyos. A estas alturas no es tarea fácil la de educar a las derechas en el sentimiento de la democracia burguesa, que por ser de ellas debiera recibir de aquel sector una adhesión más calurosa que de otros, aunque a todos beneficie el régimen de libertad política. Pero no soñemos. Las derechas españolas rectificarían su historia y su tradición si se condujeran de otro modo. Son ya demasiado adultas. Y les pasa lo que a los mayores que hicieron su capricho de niños y fueron despotillas y voluntariosos. De pequeño se endereza el árbol.