¿Y si mi sartén contiene una sustancia eternamente tóxica?
Todos sabemos qué es el teflón o, al menos, sabemos que características tiene: es ignífugo –no arde cuando cocinamos con él–, es hidrófugo –no absorbe el agua– y es resistente. Por eso, las sartenes recubiertas de teflón se presentaron hace unas décadas como la panacea en la cocina, ya que no se pegaba nada y, además, eran muy fáciles de limpiar.
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