La peripecia de la activista Leire Díez, por el momento carne de investigada, desvela, según las entregas del sumario que se dan a conocer, un interés magnífico a la hora de conocer las interioridades y las posibilidades intestinales de los poderes del Estado. La denominación de cloacas como etiqueta del caso supone un acierto sin precedentes en la clasificación de tales asuntos en los tribunales. Si el propósito, como se anuncia, de la red investigada era el alumbramiento de malas prácticas en los cuerpos de seguridad del Estado, el que quiera entender que entienda según la acreditada sintaxis de Aznar, se ha producido un adelanto en el entendimiento de la razón de ser de la Unidad Central Operativa (UCO, en siglas) de la Guardia Civil, como policía judicial. Al trasluz, como se hacía con las cartas al modo del tarot, el papel de la UCO en determinadas investigaciones de asuntos capitales para la credibilidad del gobierno actual resulta de un escrutinio muy gravoso para la imagen del cuerpo.