La voluntad
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«Si el medio no cambia, no cambia el hombre... Y el medio es la vivienda, la
alimentación, la higiene, el traje, el reposo, el trabajo, los placeres. Cambiemos
el medio (...) y cambiará el hombre. Y si sus pasiones son ahora destructivas
—en este medio odioso—, serán entonces creadoras —en otro medio
saludable... No cabe hablar del problema social: no lo hay»
La voluntad, 1902, José Martínez Ruiz, Azorín
Azorín, nombre que toma del personaje de su propia novela, pertenece a la Generación del 98, a del desengaño y de los cuestionamientos. España perdía sus últimas posesiones en ultramar y despertaba por fin del ensueño imperialista. Asique había que volver los ojos a la realidad y buscar su acomodo en Europa. La voluntad se asienta en el pensamiento de los dos filósofos que teorizan sobre este concepto: Nietzsche y Schopenhauer y en la aplastante dificultad que tiene el ser humano como individuo a la hora de poder aplicar esa voluntad como cumplimiento de sus deseos. El protagonista de esta novela lírica de formación es Antonio Azorín y el tema principal es lo que Baroja llamaría “ataraxia mental”, esa apatía resignada producida por las experiencias y el paso del tiempo que se van instalando en el alma ante el fracaso de las intenciones, de la voluntad activa que pretende cambiar las cosas y que indefectiblemente se topa con las barreras que la vida nos pone. Es una novela fragmentada, no una historia lineal, porque las reflexiones filosóficas, las descripciones a modo de pinceladas modernistas e impresionistas y los recuerdos de lo que pudo ser y no fue, marcan el devenir de la obra. Así, a partir del intento de construcción de una iglesia en Yecla y las dificultades que acarrea, la lentitud para conseguir fondos, la desigualdad social, la bruteza de sus congéneres y la imposibilidad de vencer y convencer, el protagonista va entrando en un círculo de desengaños y pesimismo que acabarán con sus sueños y le devolverán a Yecla para terminar siendo un hombre anodino y desencantado. La vida se ha detenido, por eso la novela no tiene un final cerrado. Todo queda en suspenso, a la espera quizá de una resurrección de la voluntad que no sabemos si vendrá. Es el momento final, en el que la voluntad proactiva se convierte en incapacidad productiva y, por ende, en la metáfora de una España a la deriva. Es una novela valiente y vanguardista porque rompe la frontera entre prosa y poesía, al mismo tiempo que hunde sus raíces en la forma de entender un país claudicante, resignado y dividido entre en mundo rural y el urbanita en construcción, con una profunda crítica al abandono del campo, las costumbres, la corrupción administrativa y política, las malas decisiones y la resignación. Es el epítome del intento de renovación de una generación que intentó trasformar todas las instituciones y terminó en la paradoja de la no-voluntad, asfixiados por la realidad. Es pesimista, como el momento histórico y las circunstancias, tan parecidas y actuales a las de hoy. Es el reflejo candente del eterno problema de España: la voluntad real de querer hacer.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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