Mozart andante allegro
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«Estaba segura, completamente segura, de que aquel hombre se consumiría rápida e inevitablemente en su propio fuego y de que solo sería una aparición fugaz sobre la Tierra, porque esta no podría absorber la abundancia que de él brotaba en forma torrencial»
Mozart camino de Praga, 1856, Eduard Mörike
Eduard Mörike fue un vicario, profesor y excelso poeta alemán adscrito al movimiento Biedermaier (época comprendida entre el Congreso de Viena y la Restauración) que toma su nombre del estilo sobrio y burgués de la arquitectura y las artes del Imperio y que pasaría después con vientos satíricos a las letras, aunque realmente definía ese dolor del hombre moderado por el decurso de unos valores y un orden tradicionales, burgueses, que veía en declive y cuyo único refugio era el pensamiento elevado a literatura. «Bieder» significa probo, ordenado, honrado, pero también tiene un matiz algo gris, lo que hoy se conoce como «Otto Nomalverbraucher», el hombre promedio. Así lo era Mörike un poco, pues a pesar de ser un poeta excepcional pasó sus horas entre una vida anodina y una hipersensibilidad hipocondriaca. Cosas, quizá, del luteranismo o de ese empeño por vivir las cosas pequeñas como si fueran (lo son) grandes.
Esta novela corta es un bombón, como los famosos Mozartkugeln de Salzburgo. Cuenta la historia de Mozart cuando se dirigía a Praga, una ciudad que adoraba y le adoraba y a la que le dedicó una sinfonía, acompañado por su mujer en el otoño de 1787 para dirigir su Don Juan, cuando de pronto se para en el camino para coger una jugosa naranja. A partir de esta anécdota, como de fruto prohibido, el autor elabora un cuadro en lienzo blanco sobre el genio de la música con todos sus claroscuros y lo enmarca, solapado, en los vientos de su propia y convulsa época histórica del s. XIX. Mörike es un gran poeta, muchos dicen que a la altura de Goethe, y lo perfila perfectamente en su esbozo sobre Mozart. Deja que sean los personajes y la trama los que se aproximen al protagonista desde múltiples perspectivas porque sabe que a un genio es imposible aprehenderle, pero sí diseccionarle y descomponerle en puntitos pincelados de luz y sombras que, mirados de lejos, conformen una figura cambiante y compleja, un trampantojo para los ávidos del encasillamiento. Y para ello qué mejor que servirse de una simple naranja, tan exótica en el Norte, y abrir así las puertas a los sentidos y los perfumes de un jardín mitad bíblico mitad del Bosco, cuya estructura narrativa es pura melodía en forma de partitura literaria, para con ello envolver el genio musical y la extravagante personalidad de Mozart.
El viaje, la naranja, la fiesta de compromiso de unos nobles a la manera fina de las bodas de Fígaro, Konstanze, la prosaica y preocupada ̶ no sin razón ̶ esposa de Mozart, los personajes comparsa y el propio compositor, conforman una tonalidad literario musical perfectamente afinada, porque sobre la tónica giran las demás notas de la trama novelística de este concierto ordenado para formar una melodía de escalas mayores.
La novela es un canto de cisne a la memoria de un genio que murió joven, demasiado pronto, como una explosión de supernova agotado su núcleo, ya demasiado grande para contener semejante prodigio, pero tan imponente que sus ondas expansivas siguen apreciándose a día de hoy.
Esta es la forma que Mörike utiliza para dibujar poesía en prosa. En la certeza de que el genio se está consumiendo mientras produce magia. Igual que el propio autor.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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