Soneto
- Escrito por Narciso Campillo
- Publicado en Poetas
Habló el soberbio y dijo al humillado:
tu destino es servir, mandar el mío:
tu ley de vida solo mi albedrío:
tú eres esclavo vil, yo soy sagrado.
Extiéndese mi imperio dilatado
desde la ardiente zona al norte frío,
alégranse los cielos si sonrío,
tiembla mi ceño el hombre prosternado.
Reyes y pueblos convertí en despojos,
derribé la ciudad que más se alzaba
y otras ciudades levanté en desierto.
A tales vocea revolví los ojos
por ver al semi-dios que así clamaba,
y de gusanos ya le hallé cubierto.