¡Chicago!
- Escrito por Alberto Ghiraldo
- Publicado en Poetas
Una aureola de sangre corona toda idea.
Allí, Chicago! Enorme se alza la roja mancha;
es de sangre i de fuego: quema iempapa al mundo.
Va estendiendo sus bordes i va sublevando almas.
Lenguas de los ahorcados ¡cómo. habláis. a los pueblos!
¡Cómo estruendan tus voces! Fuertes como el martirio
ellas dicen de vientos redentores que un día
barriendo, árboles viejos, fórmulas i prejuicios,
soplarán de repente; tempestades de iras
locas como venganza—que empujan las ideas,
tempestades de iras que cruzarán llevando
cadáveres, podridos a la jigante; hoguera.
Todos de pié, a la lucha: ni Dios, ni Lei, ni patria.
Cada hombre sea un ejército: nadie obedezca a nadie;
ni altares, ni sanciones, ni banderas;
¡no encuentren los esclavos donde atarse!
Allí, Chicago1 El crimen, él símbolo maldito.
Allí, Chicago! Gólgota de las ideas, nuevas.
¡Que una verdad nos una, que un dolor nos anime,
que la voz de esos muertos suene en toda la tierra!