El himno del martillo
- Escrito por M. Cabrera Guerra
- Publicado en Poetas
Ye amo el himno de netas armónicas
que el martillo del yunque en la fragua
con compás uniforme modula
sobre el trozo de hierro hecho ascua;
—es un himno bañado de chispas,
i el mas viejo de todos los himnos:
desde el dia del hombre primero
lo oyen siglos, i siglos i siglos.
Yo amo el himno de notas robustas
con que el combo del roto nervudo
labra un lecho a los rieles bruñidos
en las cimas del Andes abrupto:
—es un himno cuya arpa es la piedra,
que se canta entre nubes i nieves,
cuyo acorde en la cima brumosa
la agria- roca repite i devuelve.
Yo amo el himno de notas metálicas
que el martillo con golpes veloces
les arranca a las planchas de acero
en la cumbre de eifélicas torres:
—es un himno que brota en el éter
i desciende vibrante a la tierra,
entonando al través del espacio
el hosanna del arte i la ciencia.
Yo amo el himno de notas iguales
i de ritmo monótono i seco
con que canta el sutil martinete
en la máquina audaz del telégrafo:
—es un himno del arpa unicorde
en que se hablan las razas distantes
con la eléctrica lengua que vuela.
por las ondas del agua o del aire.
Los poetas de lira averiada
hagan himnos de acentos silábicos
i los echen al álbum lujoso
o los griten de frac ante el piano;
¡oh martillo, prefiero tus -himnos,
porque en todos tú pones un alma;
porque, en notas de hierro, o el triunfo
del cerebro o del músculo cantas!