A la virtud
- Escrito por J. Ambrosio Pérez
- Publicado en Poetas
Como del sol los fúlgidos reflejos
Vislúmbranse á lo lejos
Al nacer la mañana;
Gomo en blando desmayo
Reciben el calor del primer rayo
El pájaro gentil, la flor galana;
Tal la virtud se anuncia, y tal el hombre
Siente á su fuego germinar la idea
Y prorumpe en un himno cuyo nombre
Es la santa virtud: [Bendita sea!
Virtud, que del error entre las nieblas
Enseñas á Platón un Dios ignoto,
Y el velo de tinieblas
Que ocultó la verdad, hoy muestras roto;
Virtud que al hombre elevas
Y de laureles su camino alfombras,
Y á disipar le llevas
Las que turban su mente oscuras sombras.
Virtud, que anudas en estrechos lazos
Los hombres que en amor del bien se inflaman;
Que rompes én pedazos
Tronos y altares que tu nombre infaman;
Que el alma dignificas
Y que al cubrirte de vergüenza y luto
La aleve tiranía, santificas
El vengador puñal que blande Bruto.
Que como deja el astro,
Cuando en el éter rueda,
Un fulgurante rastro,
Libertad é igualdad forman tu estela.
De un pueblo Ubre inmarcesible y pura
Corona que sus sienes hermosea
Y que la sombra impura
Disipa con la luz que centellea:
No eres tú patrimonio del cobarde
Que á yugo innoble inclina la cabeza,
Cuya sangre no arde
Al ver de sus hermanos la vileza.
¡Tú eres hija del bien, no del encono!
Y tus flores divinas,
¿Pueden brotar sobre el altar y el trono
Cuando sólo son ya míseras ruinas?
Sea tu nombre el benéfico conjuro
Que dé calor y vida á un pueblo inerte;
Faro brillante á cuyo rayo puro
Mire el triunfo seguro
Al verse grande, poderoso y fuerte.