Nada más que la vida
- Escrito por Jorge Moya
- Publicado en Poetas
Mientras desgrana judías
ante el fogoril, la anciana
comenta, mientes adentro,
lo que pasa.
Lo que dicen "los papeles",
lo que cuentan las criadas,
lo que oye a los señoritos
y lo que los ciegos cantan.
Esta vieja,
tan gris y tan arrugada,
con la boca tan hundida
y tan salida la barba,
con ojos, todo nieblas,
y sus greñas, todo canas,
resume un interesante
trozo de historia de España.
Sonríe porque recuerda
aquella gentil estampa
del bravo Prini a caballo…
¡Barricadas!
Era en el Madrid lejano.
Y ella una tierna muchacha,
toda rubia,
toda blanca.
¡Cuántas guerras, cuántos tiros,
cuántas balas,
cuántas hambres, cuántas vidas
inmoladas!
También quemaron la iglesia
y pasó la carlistada
sangrienta… Villalain,
¡qué falso penco montaba!
¿Y qué? ¡También se reía,
se bailaba!
¡Se hacía cara a la vida!
-¡Tú no te apures, muchacha!
La vida siempre es lo mismo.
Anda, anda,
que buen mocito te ronda,
bien estás enamorada.
Así los tiempos, ¡qué bellos!
Mira y observa y repara...
Haz memoria
y di a tus nietos mañana,
mientras los leños se queman
y se encenizan las ascuas,
que viste cosas muy grandes
y que todas fueron nada
más que la vida que triunfa,
más que la vida que pasa.