Presos políticos
- Escrito por F. Pérez de Vega
- Publicado en Poetas
Torpe mentira, acusación funesta,
venganza pobre del pasado encono
sobre su
frente asesta,
leve mancilla alzaron, ¡tanto cuesta
decir verdades con amargo tono!
Tiembla con justa indignación, clama
la mente humana de vergüenza llena.
¿Será que resonando
se acerca ya la tempestad bramando
que ha de romper nuestra servil cadena?
¿La tempestad que en los humildes techos
viril denuedo fomentó exaltada?
¿La tempestad que á trechos
hace caer hendidos y deshechos
troncos viles con furia desatada?
¡Quién sino tú! Cuando el coraje alienta
voraz ardiendo en tu revuelto seno
y espantoso revienta
¿no tienes el poder de la tormenta
que barre el hozadal de inmundo cieno?
Sublime tempestad, llega, desciende,
y en estos pechos al temor rendidos
de la discordia enciende
sublime tea, y si el temor los vende,
antes muertos los mires que abatidos.
Tantos agravios por ventura fueron
harto ya respetados. La mentira
y el sarcasmo pudieron
herirnos en el alma; pero mira
el odio y la venganza cual crecieron.
Las venganzas, el odio, ¿pues qué anhela
el inocente que en la celda fría
ansioso se desvela
por probar su virtud, que en alas vuela
de la calumnia y falsedad impía?
Odio, odio no más para los viles,
que su cobarde protección buscando
en las leyes serviles
hieren pechos valientes y viriles,
que van justicia y redención clamando.
¡Valor aúni La tempestad avanza
voraz ardiendo en su revuelto seno
implacable venganza.
Nadie pretenda huir. Doquier alcanza
su presto rayo, su espantoso trueno.