Tríptico II
- Escrito por Adolfo Carretero
- Publicado en Poetas
El sol ha lucido en tibios fulgores.
Ha vuelto á la vida la ciudad, despierta.
Suben lentamente ligeros vapores,
que forman cendales de neblilla incierta.
Se abrió, chirriando, la caduca puerta
del templo. ¡Oh, templo de santos amores!
En el fondo alu bra, inmóvil y muerta,
una luz á un cuadro de obscuros colores.
Nómadas eternos, almas impotentes,
los mendigos, tristes, limosna demandan
á las avarientas regaladas gentes.
Sacuden la sucia mugrienta pelambre.
Y en sus ojos huecos, que al frío se agrandan,
canta sus horrores la canción del hambre...