La limosna
- Escrito por Jesús Pérez
- Publicado en Poetas
Tapado con su capa miserable
y apoyado en báculo nudoso,
camina, vacilante y fatigoso,
un anciano de rostro venerable.
Con frase que el dolor hizo invariable,
á todos cuantos ve pide humildoso,
y algunos, con alarde generoso,
le dan una limosna despreciable.
Al recibir la dádiva el anciano,
cierra con rabia la temblante mano,
y, en justa indignación, furioso grita:
¡Y…Yo te desprecio, sociedad maldita,
que prostituyes el amor humano
y á la limosna vil llamas bendita…!