Dolorosa
- Escrito por J. Cayhuela
- Publicado en Poetas
Moría la tarde,
las sombras llegaban,
y la pobre enferma, postrada en el lecho,
seguía con ansia
el tic tac pausado
de la vieja máquina
que el curso inmutable del tiempo media
en la pobre estancia.
La triste ancianita,
sola, abandonada,
morir se veía sin que en su semblante,
ya yerto, estampara
cien besos el hijo,
que ausente se hallaba,
y al pensar que acaso no Bogara a tiempo
fluían tos lágrimas
de sus tristes ojos,
de turbia mirada,
y al Cielo pedía con fervor profundo
un alto en la marcha
que hacia lo insondable
veloz la acercaba,
para que aquel hijo dc su lado ausente
sus ojos cerrara...
Vinieron las sombras,
y en la pobre estancia
murió la ancianita pronunciando el nombre de su hijo del alma.
Del dolor lla huella
grabóse en su cara:
dolor de una madre, que para expresarlo
torpe es la palabra.
¡Oh qué horrible cosa
hundirse en la nada
sin que en turno nuestro nadie nos prodigue
las dulces palabras
que dicta el cariño,
rocío del alma!
Vivir padeciendo, morir alejados
de quienes nos aman!
Por fin vino el hijo;
mas tarde llegaba,
y al ver aquel cuerpo, dht que huyó la vida,
lo abrazó con ansia,
y cerró los ojos
de su madre amada
en fuerza de besos, de besos salidos
del fondo del alma,
Y cual si tuviesen
virtud sobrehumana,
¡borraron del rostro de la pobre muerta
la expresión amarga!