Las “nadadoras”
- Escrito por Salvador Rueda
- Publicado en Poetas
A mi insigne amigo Nogales.
¿Nunca has visto sobre el agua
que el sol de Agosto caldea,
á las leves «nadadoras»
bailar su danza ligera?
Con cuatro remos flotantes
á cortos brincos navegan,
como esquifes primorosos
que con cuatro remos, reman.
Y estos seres diminutos
sobre el espejo en que tiemblan,
pasan su vida bailando
en contra de la marea.
Por la tarde, el sol poniente
todo ese mundo revela,
desde el menor movimiento
á la forma más pequeña.
iQué mínimo y qué gigante!';
los ojos que lo penetran
se ensanchan por el asombro
ante visión tan inmensa!
Cuánto insecto diminuto
cayó en la corriente lenta,
cuánto organismo precioso
hundióse en el agua trémula,
forman de náufragos tristes
río que enorme navega
con remolinos de alas
y de aturdidas cabezas:
es un arrastre de vidas
cuyo andar negro semeja
el trágico río humano
lleno de cosas diversas.
La carne inerte siguiendo,
cien mil seres merodean
patinando sobre el agua
veloces como saetas,
y todo errante cadáver
muerden con ansia suprema,
y á todo ser diminuto
acometen con violencia.
Por encima de ese río
que en luces el sol impregna,
sobre el desfile de muertos,
cientos de seres procrean,
y si la muerte insensible
va ejecutando una resta,
miles multiplicaciones
hace el amor que no cesa.
De un brinco, el macho ardoroso
calca, á traición, á la hembra,
que, á la vez que se duplica,
con las patas siempre rema,
mientras él, por largo tiempo,
mostrando su forma quieta,
en un éxtasis tranquilo
llevar y traer se deja:
una brinca y otro duerme;
uno descansa, otra brega;
él, va encima del esquife;
y moviendo el bajel, ella:
por eso trazó al crearlos
la sabia Naturaleza,
á él, ligero y diminuto;
y ancha y forzuda á la hembra.
Más que gotas cuando llueve,
el canal cubren inquietas
bandadas de nadadoras
en profusión que marea,
y todas llevan su amante
como una carga ligera
sobre la espalda, que es tálamo
donde el amor se recuesta.
El agua toda se ríe
bajo el idilio que enseña
como un gran bajo-relieve
que el sol al trasluz cincela;
y sobre el río de muertos
que al río humano semeja,
otro ancho río de vida
goza y baila, brinca y tiembla.