Raíces
- Escrito por Luz Modroño
- Publicado en Poetas
El aleteo de una mariposa
se escucha en la profundidad del bosque.
Llega roto, suspirando, escondiéndose
de furtivos cazadores
sin alma.
En el silencio de la noche
late tu alma fugitiva,
inocente y soñadora.
Hace tiempo que tus pasos
ahítos de vanas esperanzas
dejaron atrás tus raíces,
aquellas que guardaban las memorias de tu casa,
el calor del hogar acariciando
largas noches de invierno,
el maná cocido lentamente,
compartido a la hora del crepúsculo.
La cuna en la que tu hijo
aguardaba tus canciones.
Huye, corazón herido,
Huye, náufrago de la muerte,
Huye, hermana,
antes de que el fuego decida
quemar tus sueños en impías hogueras,
antes de que las olas gigantescas ahoguen tus esperanzas.
No mires atrás.
Sombras alargadas
se abaten sobre tu espalda.
No dejes que la muerte llegue antes
de haber tocado tierra,
antes de que tu maleta de migrante o refugiada
se llene de sal.
¿Quién cargará con tu culpa,
inocente mariposa que aletea esperanzas?
¿Quién tejerá la sábana que vista
tu nueva cama construida
de rosa de espinas en invierno?
¿Quién sabrá que tus manos arcoíris
esconden caricias
guardadas en una maleta de algas?
¿Quién, que tus pies descalzos han horadado el corazón de la tierra?
La primavera trae aire de futuro,
rosas y claveles unen su canto misterioso a tu paso ancestral
y bordan en silencio la bandera de la libertad.
No estás sola. Entre el silencio de tus pasos
se levantan voces en Caravana
que tienden puentes,
que tejen amor,
que derriban fronteras.
Luz Modroño
Luz Modroño es doctora en psicóloga y profesora de Historia en Secundaria. Pero es, sobre todo, feminista y activista social. Desde la presidencia del Centro Unesco Madrid y antes miembro de diversas organizaciones feministas, de Derechos Humanos y ecologistas (Amigos de la Tierras, Greenpeace) se ha posicionado siempre al lado de los y las que sufren, son perseguidos o víctimas de un mundo tremendamente injusto que no logra universalizar los derechos humanos. Y considera que mientras esto no sea así, no dejarán de ser privilegios. Es ésta una máxima que, tanto desde su actividad profesional como vital, ha marcado su manera de estar en el mundo.