Soneto
- Escrito por Diego Hurtado de Mendoza
- Publicado en Poetas
Salid, lágrimas mías, ya cansadas
de estar en mi paciencia detenidas,
y, siendo por mis pechos esparcidas,
serán mis penas tristes mitigadas.
De mil suspiros vais acompañadas
y por tan gran razón seréis vertidas,
que, si mi vida dura por mil vidas,
jamás espero veros acabadas.
Y, si después, llegado el final día
do por la muerte dejaré de haberos,
hallase algún [lugar] mi fantasía,
la alma, que aun en la muerte ha de quereros,
a solas sin el cuerpo lloraría
lo que en la vida ha llorado sin moveros.