El andamio
- Escrito por Miguel Rey
- Publicado en Poetas
El cáñamo crujió. La angosta tabla
describió un arco horrible allá en la altura;
chocó el cuerpo de un hombre contra el muro,
oyóse un grito de mortal angustia,
y un cubo, dos pinceles y un obrero
cayeron á la par en la vía pública.
Después que los objetos rebotaron
sobre los adoquines por vez última
se mezcló con la sangre roja y viva
aquella cal de nítida blancura,
formando un charco de color de rosa
que destellaba al sol como la púrpura,
—¡Al hospital!— gritaron varias voces
aterradas, convulsas.
Alguien improvisó sobre dos leños
un lecho de madera tosca y ruda,
que recibió en sus tablas
aquella masa ensangrentada y sucia,
dirigiendo sus pasos el cortejo
al hospital, seguido de una turba.
Y cuando acongojados transeúntes
alrededor del charco rosa y púrpura
comentaban el lúgubre suceso
y la tragedia muda,
se acercó el propietario de la finca
al maestro y, mirando hacia la altura,
díjole:— Que descuelguen el andamio
que arriba se columpia,
porque me está arañando las paredes
y ahora cuesta muy cara la pintura...
(Vida Socialista, nº 134, 1 de septiembre de 1912).