Tríptico
- Escrito por B. Luna
- Publicado en Poetas
LA MÚSICA
Brotar hizo la musa una fontana
al pie de un arroyuelo cristalino
donde jugaba el beso diamantino
del rubio sol en la estival mañana.
Allí, el agua reidora se desgrana
en la taza de mármol opalino;
el pardo ruiseñor suspira un trino
y un orquestal tropel de liras mana.
Pueblan las ninfas el vergel risueño;
hace el viento sonar plantas y flores
como órgano ideal de vago ensueño,
y pulsando la musa un laúd de plata,
ninfas, aguas y pájaros cantores
estallaron en recia catarata.
LA PINTURA
Arrebató la musa los colores
á la rosada llama triunfadora
que en el rico joyel de reina mora
arde como un volcán de iris y flores.
Los astros le brindaron sus fulgores;
una mujer, su línea seductora;
su espiga, Ceres; sus guirnaldas, Flora,
el mar, su azul, y Venus, sus amores.
Ignea llama, topacio y amatista,
rimas con el azul de una turquesa
una estrofa en la mente del artista
mientras su mano traza la figura
de una mujer de celestial ternura
que nace amando y con los ojos besa.
LA POESÍA
Reventaba el clavel. Enardecida
su triunfante corola roja, emana
sangre y fuego á la vez que se desgrana
en los abiertos labios de la herida.
Como la aurora en rosicler teñida
estalla en un torrente de oro y grana;
así entre aromas, juvenil, lozana,
la roja flor nació llena de vida.
Y en medio del capullo festonado
brota, risueño, querubín alado
que en torno del poeta raudo gira,
y poniendo en el arco una saeta,
al tocar en la frente del poeta
la flecha se rompió. Se hizo una lira.
(Vida Socialista, nº 28 de enero de 1912)