La conquista del oro
- Escrito por Justa Burgos Meyer
- Publicado en Poetas
Es la hora bochornosa de la siesta,
y el sol, con sus ardores,
es el sultán de cálidos abrazos
en un harén de flores.
La estéril tierra recibió temblando
del labrador una caricia amante,
que la tornó fecunda y generosa;
luego Ceres triunfante.
De aquella gestación, hermoso engendro
surgió. Sobre su manto de verdura
cual fina lluvia de oro se derrama
su cabellera, que es de mies madura.
Su genitor la prometió al Trabajo,
pero la bella Ceres, orgullosa
de su rica hermosura, cruel y esquiva,
no quiere ser de aquél humilde esposa.
Y renegando de su pobre origen,
como una reina, ingrata y hechicera,
huye ella, indiferente, del Trabajo,
suelta al aire la rubia cabellera.
Buscando quien conquiste su hermosura,
se pierde su mirada en el espacio,
hasta que llega el Oro irresistible
y, triunfante, la lleva á su palacio.
Vida Socialista, número 36, 28 de agosto de 1910.