Filosofía de un parásito
- Escrito por Álvaro Ortiz
- Publicado en Poetas
Después que Juan Trabaja, fatigado,
dejó el quehacer del día concluido,
fué á cenar, y, cuando hubo ya cenado,
se echó en el lecho y se quedó dormido.
El profundo sopor que le rendía
no tardó en ausentarse, porque luego
el pobre Juan sentí a
un grande y pertinaz desasosiego.
Queriendo ver, llevado de un berrinche,
cuál de su malestar era el agente,
prendió un a lamparilla, y vio una chinche
que le estaba picando fieramente.
— ¡Ah, insecto vil! ¡Parásito maldito!
— gritaba Juan. — ¡No lograrás la huida!
En pago de tu pérfido delito
vas á perder sin remisión la vida.
— La chinche, haciendo alarde
de buen sentido, replicó: — ¡Cobarde!
A hacer tal desatino no te metas
para que t u injusticia no se note:
si al parásito fuerte le respetas,
¿por qué del débil vas á ser azote?
Observa que darás de cobardía
una prueba, al matarme, bien patente.
¿No es más chinche que yo la burguesía
y la dejas vivir tranquilamente?
(La Ilustración Popular, julio de 1897)