Amatoria
- Escrito por F. Pérez de Vega
- Publicado en Poetas
De tus alas primorosas
tiende el vuelo presuroso;
de tu aroma delicioso,
casto, envuelve el corazón;
con el fuego de tus ojos
da calor al alma mía,
que está yerta, que está fría
de tristeza y de dolor.
Pordiosero caminante
que ante mis balcones clamas,
calla el llanto que derramas
más amargo que la hiel;
que es tu voz como un gemido
de mi suerte presurosa;
que es tu voz vieja, achacosa,
quien me arranca su querer.
Ruiseñor, cesa en tu canto,
que estremece al alma mía,
y es tu suave melodía
la que aumenta mi pesar.
Calla, sí, porque parece
que dices en tus canciones:
«Son sus afectos traiciones
y la tienes de olvidar».
Hermosas flores galanas,
esconded vuestra belleza,
que es vuestra misma pureza
la que aumenta mi temor.
Que no despida ambrosía
vuestro tallo sonrosado,
que pienso que la ha robado
de los labios de mi amor.
Cesen, cesen las canciones;
cesen, cesen los lamentos;
que cesarán mis tormentos
si disfruto su querer.
Con el fuego de sus ojos
dé calor al alma mía,
que está yerta, que está fría,
ay!, de tanto padecer.
(Vida Socialista, julo de 1910)