Pensamientos
- Escrito por F. Pérez de la Vega
- Publicado en Poetas
Tan incierta es la luz que nos alumbra
en la cuna al nacer;
tan fugaz es la dicha que vislumbra
al lejos la niñez,
que en su pecho palpita y se estremece
el tierno corazón
y lanza gritos de dolor, y crece
con él la rebelión.
Tan pobre es lo que el mundo, lisonjero,
nos brinda al despertar,
que hasta ver otro mundo, sólo quiero,
sólo quiero soñar.
En pos corre de imagen halagüeña
mi ardiente frenesí.
Si la mente es humana y ella sueña.
¿por qué no ha de existir?
Pero cobarde, en la temida lucha
yo nunca recelé:
poca es la fuerza, la constancia mucha
para quien tiene fe.
Aun queda allá en el fondo de mi pecho
entusiasmo y amor;
aun queda en mí, si el corazón deshecho,
titánico valor.
La empresa es grande, en la contraria suerte
sólo sabré decir:
—A la muerte no temo, que la muerte
es gloria para mí.
Cuando ciña mi frente; en su cinismo
sarcástico, dirá:
—Uno que no aceptaba el servilismo
murió. ¡Lástima da!
(Vida Socialista, julio de 1910)