Versos del véspero
- Escrito por Francisco Cañadas
- Publicado en Poetas
I
Esta tarde tiene un místico declinar;
en el aire fluctúan dulces sones dolientes,
caricias y desmayos. La luz crepuscular
es triste y mortecina, como de ojos murientes.
El paisaje es romántico.,., parece sollozar
la fronda. En el ocaso hay púrpuras ardientes
del sol, que es una herida. Me viene á penetrar
esa vaguedad de las cosas decadentes.
Bajo la paz del véspero la vida es irreal.
En los seres atónitos palpita el ideal
que á un ideal del alma romántica responde.
La magia del ensueño revive la ilusión
que yergue vacilante la magna evocación
de un amor... no sé cuál, de un país... no sé dónde.
I I
La luz postrera quiebra en dulcedumbre
sobre la verde paz de los sembrados.
¡Oh, qué enorme inefable pesadumbre
la del día y la tierra fatigados!
Aquí la vida es calma y mansedumbre.
Cruzan las sendas rostros asombrados.
Hay viejos caserones almenados
y una ermita se enhiesta allá en la cumbre.
Declinó el señorío en placideces;
alma aldeana que musitas preces,
en tu blasón simbólico adivino
reflejado en la comba de un escudo,
un abad picaresco y mofletudo
cabalgando un triunfal tonel de vino.
(Vida Socialista, marzo de 1910)