Al pueblo
- Escrito por F. Pérez de Vega
- Publicado en Poetas
Ya, Pueblo humilde, tu clamor escucho
con que al combate desigual me llamas:
y es la lucha temida
de donde acaso surgirá la vida.
Aun en los aires resonar parece
él eco de furiosos estampidos
cuando la sangre en arroyuelos crece;
aun de miedo la madre se estremece;
aun escucho el gemir de los heridos
y junto al muro derrumbado, abierto,
aun contemplo al anciano arrodillado
la frente baja, su mirar incierto.
Allí del esforzado
caudillo miro la cerviz que en sangre
revolcándose está. Y no más lejos,
abrazados, dos viejos
lanzan sus gritos de dolor postreros.
Y aquél que entre sus manos
aprisiona el acero enrojecido
y yace en tierra por la bala herido
en BUS ojos la muerte ha retratado...
Tú, Pueblo humilde, al escuchar el trueno
de aquesa tempestad de las pasiones
que cual tromba rugiente se desata
¿por qué no avanzas á apoyar tu seno
en la boca cruel de los cañones
y así le dices?; «¡Desgraciado! Mata.”
¿Pues no ves de tus hijos
la sangre misma descender impune
desde el amargo trono á la cabaña
cuando el clamor de la maldad los une?
Y, acaso de tus ojos
se ha podido borrar la viejecita
que en desconsuelo sus mejillas baña?...
Tiende su mano descarnada y fría
y cerca al lecho de matices rojos
contempla de aquel hijo desgraciado
el cuerpo al suspirar en su agonía...
Mira, Pueblo engañado,
que quien teme al reptil que le aprisiona
y se arrastra en el lodo... decir puedo
que merece quizás una corona
que así grabada esté: “Vergüenza y miedo.»
Pobre es mi apoyo, pero en él confía,
yo en triste canto arrullaré tu pena
mientras que noche y día
te esfuerzas por romper esa cadena
que te roba el valor y la energía.
Los tempranos albores
de un nuevo sol, que brillará glorioso,
calmarán tu pesar y tus dolores
y ondeará el estandarte victorioso
de los esclavos pechos luchadores.
¿Y quién osado detendrá tu brío?
Loco ha de ser quien en los diques crea
hallar su salvación cuando el torrente
tiene todo el poder de la marea
que avanza hasta las rocas imponente.
Ya del Pueblo es el canto
que victoria pregona;
rasgóse de los ídolos el manto,
rompióse la corona
y al par que el nuevo sol brilla en Oriente
alza ahora el Pueblo su ultrajada frente.
(Vida Socialista, mayor de 1910)