Mi Dios
- Escrito por J. Arjona
- Publicado en Poetas
Creen algunos merecer consuelo
para todas las penas de la vida,
mediante una oración mal aprendida
que su engañosa fe recita al vuelo.
—Ya me perdonó Dios, ya sin recelo
puedo esperar la muerte tan temida,
pues la gloria ha de serme concedida
en premio á que jamás ofendí al cielo—,
exclama su egoísmo, así burlado
por la falsa y estúpida creencia
de que todo el que reza está salvado,
no sabiendo que el cielo y su clemencia
sólo es para las almas que han rezado
ante el Dios de la vida: la conciencia.
(Vida Socialista, enero de 1910)