Durante las excavaciones realizadas en la zona del oasis de Siwa, al noroeste de Egipto, por el Instituto Arqueológico Alemán en la campaña de primavera de 1935, el equipo dirigido por el doctor Hermann Schubart descubrió un complejo funerario en la que se localizó un grupo de momias cuya datación, según un estudio posterior, se fijó en un periodo que cubre desde el s. IV hasta el II a. C. Entre los restos de un enterramiento que parecía pertenecer a un alto funcionario se descubrieron cuatro vasijas selladas, en el interior de las cuales habían sido depositados varios rollos de papiro de desigual extensión. Por desgracia el material escriturario se hallaba bastante deteriorado pues, en cierto momento, la tumba había sido objeto de saqueo y los ladrones, seguramente en su búsqueda precipitada de piezas de valor, no sólo habían abierto los sellos de todos los recipientes, sino que también habían roto algunos de éstos, lo que condujo a que un grupo de rollos quedara diseminado por el suelo y expuesto irremediablemente a los estragos del tiempo.