Disonancia Cognitiva
- Escrito por Laura Ramos
- Publicado en Tribuna Libre
El paleoantropólogo Juan Luis de Arsuaga indicaba y recojo su reflexión que la vida es “algo mas que ir a trabajar de lunes a viernes e ir el sábado a comprar”. Interesante cuanto menos pararse un montón a ver la carga de sus palabras. Añadía además que eso no es vida humana. Y cuando se habla de los miles de avances y comodidades de las que gozamos hoy día pienso.
Somos acaso más felices o somos una sociedad distopía y enferma. Decía la campaña de cierta marca de muebles sueca que no es más feliz el que menos tiene sino el que menos necesita. Es claro que esto esta muy bien como frase de taza, pero no para una realidad cruel que hace vivir a las familias al límite. Nos vendieron la falacia de los unicornios y la positividad extrema para camuflar las carencias de nuestra sociedad.
Ojo esto no es una apología al pesimismo, es más suelo ser una persona de carácter optimista y con un cierto regusto por la resiliencia. De tanto pasarlo regular uno se acostumbra ¿debe ser así?
Creo que como sociedad claramente nos encontramos involucionando.
Estamos en la sociedad del bienestar o es una utopía que suena lejana.
Lo cierto es que la ansiedad se ha convertido en la plaga del momento. Problema no solo la gravedad de lo que supone, sino que a hemos invitado a vivir. La hemos naturalizado de tal modo que convive con nosotros, con nuestros pequeños y adolescentes, con nuestros mayores.
Esos mismos mayores que vivieron una guerra y que lucharon incansablemente. Y no corrieron buenos tiempos del todo como nos cuenta Carmen de 94 años, pero a pesar de eso... concluye con un se vivía mejor.
Hemos desaprendido el lema del buen vivir, el carpe diem o insignes proclamas que nos invitan a disfrutar.
No creo que sea tanto aquello de vivir alocadamente un presente que se escapa sin pensar en el mañana.
Si no la calma, la capacidad de asombro, la lentitud, en definitiva, lo sencillo.
Todo se ha complejizado va raudo y veloz somos la edad del porvenir que el cantautor Javier Álvarez reflexionaba. Nos llevan raudos hacia un mañana, así decían sus versos.
Lexatin, Lorazepam, Valium, prozac y sucedáneos que dejan en pañales a la inocente hierba luisa o a la silvestre valeriana.
Creo firmemente que es un error como sociedad que adolescentes se quiten la vida con 12 años y que la respuesta de esa sociedad que había de educarlos, de conducirlos hacia la vida adulta sea un simple... tenía ansiedad o tenía muchos problemas.
Señores mi mayor problema con 13 años era que me dejaran estudiar con mi amiga en su casa mientras recortábamos fotos de cantantes para ponerlas en nuestras carpetas.
Despotricábamos libres de algún que otro docente, perdón por ello, éramos jóvenes revolucionarias, pero poco más ́.
Que está pasando por la cabeza de un niño para tomar la decisión tan aterradora de quitarse la vida.
Ayer leía con mezcla de estupefacción y surrealismo como el ayuntamiento de Alicante quería cobrar a una vecina 211 euros por haberla auxiliado en un intento de suicidio. La noticia ya de por si es absurda en sí misma. Pero la reflexión tampoco iba mucho más allá añadiendo un “ella no siquiera pidió que la auxiliaran fueron los vecinos quienes llamaron. Claro es que ya uno ni siquiera puede morirse en paz, nótese obviamente la ironía.
Debemos remar contra marea, volver a los orígenes. No se trata tampoco de una felicidad continua sino de saboreas los frutos cuando llegan, los momentos. La felicidad no es algo lineal y continuo.
No se trata de entonar un cualquier tiempo pasado fue mejor pero el futuro que vislumbramos no sopla con el viento a favor.
Conduzcamos nuestras naves a puerto seguro, tomemos las riendas de nuestras vidas para regresar a Ítaca.
No podemos resignarnos a que gran parte de nuestro entorno se siente en la butaca de la apatía y se refugie en una depresión a la que no supo como llego y de la que desde luego no sabe salir.
No podemos seguir como sistema en una disonancia cognitiva perpetua entre los que debería ser y lo que es realmente.
Bienvenidos al circo de la vida.