Tacatás
- Escrito por Aldo Conway
- Publicado en Tribuna Libre
Albert Rivera, que nunca fue la rueda más inflada del triciclo, se presentó en un debate en televisión con un adoquín y unos días después pasó de 57 diputados a una decena. Pablo Iglesias, que sí presumía de ser un tipo inteligente, contestó “comunismo” al dicotómico eslogan de Isabel Díaz Ayuso. Pablo Casado no tuvo que hacer nada: su insignificancia política lo aplastó. Sí que planteaba una estrategia razonable Pedro Sánchez al escoger la prudencia y no jugar la partida en el tablero de otros y aquello le repercutió positivamente en las últimas elecciones.
La situación, por berlanguiana, ridícula y tierna que parezca, camina en paralelo a la gran “what the fuck” electoral de 2019, con Feijoo dejando que el campeón de dominó de los veteranos del PCE le robe el liderazgo de la oposición varios meses el mismo año en que hay elecciones y sin ser realmente la moción de censura una realidad plausible.
Una vez me dijo un tipo, el muy imbécil, que si a los veinte no eres de izquierdas es que no tienes corazón, pero el que lo sigue siendo a los treinta no tiene cerebro. Aquel tipo fue Ramón Tamames. Es broma. Pero podría serlo. Es broma. En realidad, hace poco me comentaron que esa frase era de Churchill y luego descubrí que no lo era, como tantas otras frases suyas. Me pregunto si ese señor realmente dijo algo destacable alguna vez, o sólo ponía cara de bulldog francés cuando le ponían una cámara delante.
De todos los argumentos – chorras, banales, vacuos, intrascendentes– que uno puede usar, elegir el de “es que eres joven, no sabes de qué va la vida” es, además de mostrar ningún interés por convencer al interlocutor, de tener pachorra argumentativa, que es, sin duda alguna, la peor de las pachorras.
Vox trata de proyectar esa idea, deslegitimar las corrientes de pensamiento de las nuevas generaciones porque da por perdido el voto joven, y ha activado el mecanismo del artículo 113 con un argumento que parte de una frase falsa de Churchill. Ya me jodería. Y lo hacen, además, con un señor al que en un descuido se le pueden caer las gafas, la peluca, la dentadura postiza y dios sabe de cuántas otras modificaciones puede disponer. Deus ex machina.
De lo cutre a lo brillantemente hollywoodiense, el Team Rocket patrio ha decidido replicar la película de Ted Kotcheff ‘Este muerto está muy vivo’ y tratar, mediante el circo, de esconder la intención – más que intención, la más húmeda de las fantasías – de que un vicepresidente de Vox herede las funciones de un fenecible jefe de gobierno. La película, de 1989, gira entorno a la doctrina de la huida hacia adelante: una blitzkrieg contra el destino y el empeño en que el muerto salude a los invitados para que no acabe la fiesta.
Que en España no esté calando el discurso de la extrema derecha tiene más que ver con lo cutres que son ellos que con lo progresistas que seamos nosotros, así que, antes de que los años ochenta nos invadan, y empecemos a decir eso de ‘tú mismo con tu mecanismo’ o ‘¿De qué vas, Bitter Kas?’ no quería yo, un arribista, un impostor y un oportunista de tres al cuarto, perder la oportunidad de rubricar mi opinión del evento que retrata la última década: un candidato inapropiado y tránsfuga y una moción patrocinada por las fuerzas del mal.
A mí, si me preguntan; Yolanda, lo demás, un cirio.