Almeida Garrett, ¡Un pensador completamente atemporal!
- Escrito por Pedro Nogueira Simões y Mário Gonçalves
- Publicado en Tribuna Libre
Uno de los nombres más importantes de la literatura portuguesa, el famoso poeta y romántico portugués, Almeida Garrett, quien, aún en contra de la unidad política entre España y Portugal, dijo muy claramente que los portugueses también eran españoles, pero nunca castellanos.
Ya adulto, el futuro vizconde tuvo una presencia activa en la Revolución Liberal de 1820, habiendo sido uno de los voluntarios del «Batallón Académico» durante el sitio de la ciudad de Oporto que opuso a las tropas de D. Miguel (Absolutista) a las de D. Pedro (Liberal).
Almeida Garrett nos recuerda a un líder con fuertes ideales y convicciones. Tanto como escritor como en el ámbito de la política.
Pocos saben de este fortísimo y majestuoso acontecimiento: Un día, en la Sala del Senado (todavía existente) de la Asamblea de la República, en Portugal, Almeida Garrett, un excelente orador, uno de los mejores de Portugal, discrepaba con una oposición política. ¿Qué hizo Garrett?
Retó a su oponente a un duelo de pistolas fuera del Palacio de São Bento.
Como exigen las normas del "ajuste de cuentas" de este siglo. En el siglo XVIII se utilizaron pistolas de chispa.
El único disparo fue impulsado por pólvora negra. Eran parejas idénticas para poner a los dos duelistas en pie de igualdad.
Dieron la espalda y cada uno dio siete pasos. Unos 14 metros. El oponente disparó primero, pero no dio en el blanco. Le quedaba a Almeida Garrett hacer su remate. En lugar de disparar a su oponente, optó por disparar al aire.
Era una especie de "Guerra a las Ideas, pero Paz a los Hombres". Garrett fue y es genio también por su acentuado individualismo.
El estilo garrettiano es impactante, serio y convencido, recorriendo toda su vida y obra.
Que lo digan dos de sus amigos: el historiador Alexandre Herculano y el poeta Bulhão Pato. Este último vio mediatizadas en la historia de la gastronomía portuguesa sus almejas (Ameijoas à Bulhão Pato), un manjar de Portugal, aún hoy apreciado, gracias a Almeida Garrett que las inmortalizó.
Fue en una elocuente cena poética, cocinada por Bulhão Pato en su casa, que sus almejas (todavía sin nombre) fueron servidas a Alexandre Herculano y Almeida Garrett.
¡Completamente, atemporal, nuestro romántico!
Tal posición ante la vida, es decir, que todo hombre o pueblo esté preparado para el estado natural y es la misma libertad que todos debemos vivir, se manifiesta en su “Portugal na Balança da Europa”. Una perspectiva que siguió la estela de la Ilustración y las corrientes enciclopedistas, siendo visible en ellas la influencia de pensadores políticos como Montesquieu o Rousseau.
Entrando en el campo de los proyectos sociales a desarrollar para el bien de los demás, también aquí Garrett argumenta que no se debe olvidar la fraternidad, ya que es “el hombre dotado de una sociabilidad, o necesidad de vivir con otros hombres, que es clara y patente para todas las luces”.
Y es en esta referencia tan actual que encontramos el fundamento del constitucionalismo moderno, basado en las ideas del estado de derecho, la legitimidad ciudadana y la diversidad.
Y si la reflexión sobre democracia, representación y participación está actualmente a la orden del día, lo cierto es que hay que considerar la conexión entre libertad e igualdad, igualdad y diferencia, legitimidad y mediación.
Podría ser una secuencia de pensamiento pasado y una discusión político-económica actual de los últimos tiempos se refiere a cuál debe ser el tamaño del Estado, no como una dimensión territorial de un país, sino sobre el ámbito de su acción por parte de los gobiernos nacionales.
La dicotomía se centra naturalmente entre una visión del Estado con una gran área de actividad – el Estado de bienestar – y otra con una menor área de actividad – el Estado liberal. Y tales medidas de desarrollo han tendido a reducir la burocracia y los gastos, los acuerdos directos entre las partes y un mayor énfasis en los testamentos sin intervención del Estado, sintiendo nuevamente una línea de pensamiento garrettiana, sin despreciar, sin embargo, el valor del cumplimiento de las normas y leyes.
En los últimos días, se ha formalizado nuevamente una visión abierta y una asociación entre estos dos pueblos, con la creación de un Centro para a Economia e Inovação Social dedicado a la unidad y la transformación y con la presencia de los más altos cargos de decisión en Portugal y España: vicepresidente del Gobierno de España y ministro de Trabajo y Economía Social, del país de Cervantes, y secretario de Estado de Trabajo y ministro de Trabajo, del país de Camões, entre otros.
Se trata del primer centro de protocolo de formación profesional para el sector de la economía social, que ya dispone de 10 millones de euros para realizar la formación profesional y el reconocimiento, validación y certificación de competencias, con el fin de cualificar y recalificar a los trabajadores y sus respectivos directivos.
Una visión de este tipo es crucial como palanca de desarrollo, creación de empleo y oportunidades, y entre Portugal y España la economía social representa más del 6% del empleo, siendo aún más crucial para los territorios de baja densidad, potenciando la capacidad de atracción y fijación de las personas.
De esta manera, después de siglos podemos volver a decir que en estos pequeños pasos que hemos establecido entre los pueblos, se sigue construyendo la fraternidad y la visión del bien común, y que, al fin y al cabo, al no ser todos castellanos, todos somos españoles…