Bocage y las ventas de café en Portugal crecen gracias a España
- Escrito por Pedro Nogueira Simões y Mário Gonçalves
- Publicado en Tribuna Libre
Las ventas de café en Portugal alcanzaron el año pasado los 590 millones de euros, lo que supone un incremento del 8,3% respecto al año anterior, revelan datos de la consultora Informa D&B.
El principal destino de las exportaciones de café portugués es España, con un peso del 27%, por delante de Francia, Reino Unido y Suiza.
Los cafés tienen algo social, mágico y reconfortante. Son una especie de refugio. Es agradable sentarse y disfrutar de una taza de café caliente, charlar en compañía agradable, leer el periódico o un libro, escuchar música o charlar con amigos.
Varios cafés centenarios de España han sido testigos de estos encuentros históricos y literarios.
Tomar un café donde se ha sentado García Lorca, Ernest Hemingway o Picasso es fascinante. Estando en la mesa, donde se sentaron tomando café..., bastará con cerrar los ojos para imaginarlos en ese lugar.
Y, también en Lisboa, tuvimos a nuestros escritores y poetas disfrutando de un café, mientras se sumergían en su mundo literario, espacios de intercambio de ideas, debates literarios y propaganda de opinión. Fernando Pessoa y Manuel Maria Barbosa do Bocage son ejemplos de ello.
Hoy nos quedaremos en Bocage. Lisboa aún se estaba recuperando del terremoto de 1755, ocurrido 32 años antes, y el Café Nicola empezó desde el principio queriendo demostrar que quería ser un gran atractivo cultural y literario de la capital.
Ni la guerra civil, el Estado Novo, la caída de la monarquía o las distintas crisis financieras le derribaron. El Café Nicola fue inmortalizado de la mano del poeta Manuel Maria Barbosa do Bocage - un establecimiento con su encanto característico, que marcó diferentes épocas, fue punto de encuentro y, muchas veces, punto de partida de movimientos sociales, políticos y culturales.
Varios inversores vieron en Lisboa una oportunidad de negocio, Nicola Breteiro fue uno de ellos. Este italiano decidió abrir el Botequim do Nicola en lo que ahora llamamos Praça D. Pedro IV, en Rossio, Lisboa.
El Café Nicola empezó a ser frecuentado por la élite social de la capital: escritores, poetas, pintores, abogados, arquitectos, médicos, políticos... La gran atracción eran las Tertulias Literarias promovidas por Bocage.
Por cierto, uno de los episodios más divertidos en la vida de este autor sucedió precisamente frente a Nicola: se dice que un policía le preguntó quién era, de dónde venía y adónde iba, a lo que el ingenioso poeta respondió:
“Eu sou Bocage
Venho do Nicola
Vou p’ro outro mundo
Se dispara a pistola”.
Gracias a su gran capacidad de improvisación y comunicación, el poeta nacido en Setúbal pasaba muchas horas en el Café Nicola recitando algunos de sus poemas y participando en tertulias literarias. Incluso se dice que después de su muerte, su grupo de amigos siguió asistiendo a Nicola y organizando tertulias, honrando así a Manuel Maria Barbosa do Bocage.