Cuando España y Portugal no se entienden en materia de Justicia: el caso Fórum Filatélico
- Escrito por Pedro Nogueira Simões y Catarina Pignatelli
- Publicado en Tribuna Libre
El vínculo entre España y Portugal, nuestra unión, se caracteriza por una mezcla única de vínculos históricos, rivalidades y colaboraciones actuales y contemporáneas. Actualmente tenemos intereses comunes en varias conferencias internacionales, incluida la membresía conjunta de la Unión Europea y las Naciones Unidas.
En el pasado, y ahora, buscamos enfrentar desafíos comunes, como el desarrollo económico, la seguridad, la salud y el comercio sin fronteras. Además de la diplomacia, las conexiones entre los pueblos de España y Portugal son sólidas.
Existe un importante movimiento de ciudadanos entre los dos países por motivos de trabajo, educación y turismo. El intercambio cultural es particularmente vibrante, con influencias compartidas en la música, la gastronomía y el arte.
De hecho, la relación moderna entre España y Portugal no es sólo geográfica, sino que también está marcada por un espíritu de colaboración, entendimiento mutuo y un compromiso para fortalecer su influencia regional y global.
Pero no siempre se llega a un consenso y, cuando se trata de justicia, a menudo tiene que ser un tribunal superior el que decide lo que no se puede lograr mediante la jurisprudencia nacional. Hablamos de las decisiones provenientes del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que curiosamente pasó a denominarse así tras el Tratado de Lisboa de 2007.
Dicho tribunal tiene el poder de dictar sentencias en algunos tipos de acciones interpuestas contra instituciones de la UE, por individuos o Estados miembros. Los recursos contra sus decisiones, basados en violaciones de normas, se presentan ante el Tribunal de Justicia.
Y en este sentido, el último caso de este tribunal superior valoró positivamente la entrega por parte de España a Portugal del responsable de la estafa del Fórum Filatélico, Francisco Briones, para que cumpla la pena a la que fue condenado.
Estamos hablando de una persona que fue condenada en dos países por un delito de naturaleza financiera, estafa agravada, falsedad contable, insolvencia punible y blanqueo como consecuencia de defraudar, mientras que en Portugal se consideró de manera calificada. Por tanto, habiendo estado cumpliendo una condena de 11 años y 10 meses de prisión en tierras de Cervantes, también había sido condenado a una pena de prisión de seis años y seis meses en Portugal.
Sabemos, y son principios básicos del Derecho, que una persona nunca puede ser condenada dos veces por el mismo delito –principio non bis in idem–, sin embargo, surge la divergencia si, a pesar de hablar del delito de estafa, cuando se ejercen las actividades a través de diferentes personas jurídicas, aunque la persona sea la misma, podría ser condenada dos veces.
Esta respuesta aparece en un sentido positivo, es decir, el sistema piramidal fraudulento en ambos países estaba relacionado, pero los hechos cubiertos por las decisiones española y portuguesa son diferentes.
La Audiencia Nacional española cuestionó al tribunal europeo sobre su interpretación de la ley al incumplir la orden de detención europea emitida por Portugal, al decidir que la pena impuesta en este país se cumpliría en España, alegando que los hechos por los que fue condenado eran idénticos.
Y termina así, teniendo que abdicar de esta posición, y tras cumplir condena, el dirigente Francisco Briones Nieto se ve obligado a cumplir la pena en Portugal.
Este caso nos hace pensar en dos cuestiones: la primera, que Durkheim tenía razón, y por más tarde que se haga justicia, el crimen, en general, no se justifica. Por una serie de motivos más allá de las consecuencias legales. Cuando hablamos de delincuencia hablamos de la pérdida y retirada de los derechos humanos y, a menudo, de la pérdida de vidas, ya sea del delincuente o de la víctima.
Desde un punto de vista moral y ético, el crimen va en contra de las normas y principios de la sociedad, generando sentimientos de culpa y vergüenza que se perpetúan en nuestra mente y nos vemos obligados a vivir con resentimiento e incomprensión. Y esto conduce a la ruptura de las relaciones sociales interpersonales e íntimas y conduce al aislamiento.
De hecho, es importante comprender también que las ganancias financieras a corto plazo de las actividades delictivas a menudo se ven eclipsadas por las pérdidas y consecuencias a largo plazo, poniendo en riesgo la integridad personal, la estabilidad y la libertad. La justicia y el crimen son dos caras de una misma moneda cuando una falla nuestra integridad como sociedad y como individuo también cae.
El otro tema se debe a que, a pesar de no haber consenso, existen pilares fundamentales en pleno funcionamiento a nivel de la Unión Europea y el cumplimiento de las decisiones de los tribunales superiores, es decir, aunque no hubiera consenso, acabar por aceptar judicialmente, y digamos democráticamente, determinadas decisiones, manteniendo la armonía que tanto defiende la Europa, la paz y el equilibrio entre sus países.
Este sentimiento es muy europeo y, a pesar de las guerras que hemos presenciado y de los constantes ataques a la democracia, ¡nunca hemos dejado de posicionarnos como personas que premian la justicia, bajo el lema originado en la Revolución Francesa de Libertad, Igualdad y Fraternidad!
Digámoslo nuevamente, puede que no haya consenso, pero se mantuvieron los principios y valores que dignifican al ser humano, los derechos fundamentales y el valor de protección y respeto para todas las sociedades. Así como, al tratar a las personas de manera justa y equitativa, fortalecemos las democracias modernas.
Finalmente, se valoró aún más el sentido de comunidad europea entre los europeos, trabajando juntos por el bien común en la construcción de sociedades justas e inclusivas.
Un día Montesquieu dijo: “si supiera algo que fuera útil para mi país, pero perjudicial para Europa... lo consideraría un crimen”. Qué posición tan asertiva, porque lo que nos caracteriza como europeos no es premiar el crimen, es si el respeto al ser humano y valorar la vida…. ¡El valor supremo de la propria Vida!