Oscuros nubarrones amenazan a la Argentina
- Escrito por Federico Cascio
- Publicado en Tribuna Libre
- La realidad de una triste amenaza, ultraderecha 3.0 -
El próximo domingo 22 de octubre comenzará a definirse el rumbo político de la Argentina. En ese contexto, suena fuerte el nombre de Javier Milei. ¿Quien es esta figura que se encuentra primero en intención de voto en casi todas las encuestas? La respuesta requiere cierto análisis.
Milei es un economista liberal que se identifica como anarcocapitalista (una sociedad sin Estado donde prima el individuo y su propiedad privada en un libre mercado, sin restricciones) y seguidor de la corriente de la escuela económica austríaca, donde prima el individualismo político y económico y todo fenómeno social se explica desde la acción o inacción de los individuos.
No obstante, sin entrar en detalles sobre los conceptos y doctrinas económicas, es probable que el fenómeno de Milei no deba encuadrarse estrictamente como una tendencia hacia su pensamiento económico, o incluso político, sino a una tendencia social respecto a lo disruptivo de su impronta y sus formas. No es algo nuevo, y no es casual que se lo compare con Trump, Bolsonaro, Kast, Le Pen o el partido Vox. Comparte con los citados discursos eufóricos, formas poco diplomáticas y propuestas que amenazan el paradigma social y político establecido.
Son numerosas las encuestas y entrevistas donde sus votantes conocen a medias alguna de sus propuestas más resonantes o directamente ninguna de ellas, y es en este aspecto en el que pondremos el foco. Entre las propuestas de Milei se destacan la dolarización de la economía argentina, la drástica reducción del Estado, la privatización de empresas de servicios públicos y esenciales como educación y salud, la desregulación de mercados, como el laboral o financiero, la quita de impuestos y subsidios, la vuelta atrás con leyes como la del aborto o la educación sexual integral, libre portación de armas e incluso libre venta de órganos. Pero nada o muy poco de esto es lo que parece atraer a sus votantes.
Como en los casos anteriores de Estados Unidos, Brasil, Chile, Francia o España, lo que parece explicar el surgimiento de estas figuras es un desencanto generalizado y un "voto bronca" contra el sistema político y económico en general. Lo que parece atraer a las personas que los siguen son sus formas, que agresivas y discordantes apuntan contra quienes detentan el poder y responsabilizan por las duras condiciones de vida de la mayoría. En el caso de Milei, repitiendo de manera ininterrumpida en su discurso su enfrentamiento con lo que llama "casta", en sus propias palabras "la casta se compone básicamente de lo que son los políticos corruptos, los empresarios prebendarios, los sindicalistas que entregan a sus trabajadores, los micrófonos ensobrados que son cómplices y ocultan todos estos negocios y mundos y obviamente los profesionales que son cómplices a los políticos".
La creación de un enemigo, de un "otro" que es culpable de todos los problemas, no es una estrategia nueva, pero no por eso deja de ser efectiva. El concepto de casta de Milei se encuadra en la creación de una figura impalpable, a la que cada uno puede ponerle en nombre y rostro que sea más afin a sus pensamientos, creencias e ideologías, y a la cual culpar de todos sus males, sin mucho análisis.
Algunos de los ejes de este viraje hacia la derecha probablemente puedan encontrarse en los índices de desigualdad social, la creciente brecha en la distribución de la riqueza, la falta de representatividad y en el discurso de los medios de comunicación dominantes.
En este contexto de disconformidad social, un emergente como Milei que grita, gesticula y rompe con las formas de quienes gobernaron hasta ahora, tiene sentido. Y terminan resultando irrelevantes excentricidades como clonar su perro fallecido, con quien asegura que habla a través de una medium, sus plagios textuales a autores en sus notas, o las denuncias por favores sexuales o venta de candidaturas, su negacionismo al terrorismo de Estado de la última dictadura militar, o sus incontables desplantes en notas periodísticas. Incluso refuerzan la figura que ha construído, consciente o inconscientemente, ya que los resultados están a la vista.
Independientemente del resultado de las elecciones, no hay que dejar de prestar atención a estas manifestaciones y sus verdaderas causas. La mayoría de la sociedad no se posiciona en lugares específicos del espectro político por sus ideales, sino por su posición en la condición social y sobre todo económica. El argumento central de los votantes de Milei es que "es nuevo", y que los que ya gobernaron no les dieron soluciones, es decir, resultados donde mejoren sus condiciones de vida. El voto a Milei se explica en el descontento.