La vieja sirena, los círculos del tiempo
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«El espectáculo era feroz –continúa Glauka– ¡Esos generales que hablan de defensa y de paz mientras compran armas y más armas! ¡Esos políticos negociando la paz mientras azuzan a su pequeño aliado contra el del contrario para guerrear por delegación! Todo el mundo lo comprendía: es lo que está pasando con la ocupación persa de Armenia y con la romana de Edesa, disfrazando de ayuda la presencia de sus tropas»
La vieja sirena, 1990, José Luis Sampedro
He aquí la historia a tres bandas de tres personajes, cuyo hilo conductor es una mujer de variados nombres y vidas, uno de ellos es Irenia, la paz, otro Glauka, la mujer verde como el mar, cuya vida cambia al conocer a Ahram, el navegante. Luego está Krito, el retórico andrógino y sensible (quizá el precedente de El amante lesbiano), cuyas vidas se entrecruzan para crear una novela de corte histórico que se desarrolla en la Alejandría del s. III y nos transporta a la vida floreciente de esa ciudad, con todos sus mitos y leyendas, pero también con sus intrigas de poder, y con la mirada puesta en el inminente declive del Imperio Romano desde su principal centro cultural en territorio oriental de trasfondo.
Ella es, en realidad, una vieja sirena varada en tierra cuya vida se renueva una y otra vez a través de la palabra, el amor y la acción. Pura sensualidad y poesía. Y reflexión filosófica. Y parábola de la vida. En fin, tantas cosas bellas contiene este libro de uno de los mejores autores españoles del siglo pasado que es un auténtico imprescindible.
Pero no solo es una novela literariamente hermosa, también contiene grandes y agudas reflexiones sobre la vida. Si releemos la cita del principio, ¿no nos suena? ¿No la seguimos cansinamente repitiendo? Si cambiamos los nombres de persas en Armenia o romanos en Edesa por los que todos tenemos en mente, ¿qué reflexión sacamos? ¿No es el declive del Imperio Romano parecido al de la actual Europa, vieja sirena varada en lodazales cenagosos? Tantos siglos de historia, de guerras y resurgimientos, de culturas, conocimientos y transmisión nuevamente puestos en entredicho por corrientes extremistas, por ansias de territorios, por una uniformidad de pensamiento que paradójicamente cada día se vuelve más intransigente y puritana, más intolerante y combativa, más densa en su propia red, aquella por la que transitan los propios navegantes y que, al mismo tiempo, sirve para atrapar sirenas varadas a la deriva del librepensamiento al que tanto miedo le tienen muchos.
Quizá tengamos lo que nos merecemos o sea esta la manera en la que aprendemos y tenga razón Sampedro cuando afirma que «Porque es tocando fondo, aunque sea en la amargura y la degradación, donde uno llega a saber quién es, y donde entonces empieza a pisar firme». Pues ya va tocando.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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