‘El bateo’/‘La revoltosa’: una dudosa ‘actualización’
- Escrito por Manuel Espin
- Publicado en Cultura
Más de 125 años después del estreno de 'El bateo' (Chueca) y 'La revoltosa' (Chapí) sus partituras siguen siendo pareciendo deslumbrantes, y más cuando son interpretadas por un director musical como Oliver Díaz al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid y por parte del gran reparto en el que brillan Gerardo Bullón, Jose Manuel Zapata, Milagros Martin, entre otros.
A pesar de ello la nueva producción del Teatro de La Zarzuela en cartel hasta el 27 de este mes chirría en el 'centrifugado' escénico a la que Juan Echanove somete a las dos obras. Estuvo muy acertado en 'Pan y toros' en 2022 su debú como director de teatro lírico pero ahora obliga a un 'stress' gratuito e innecesario a los sainetes líricos en un trasvase de tiempo que no 'actualiza' el libreto sino que lo convierte en excursión hacia lo impostado.
Queriendo huir de las referencias de la España galdosiana y del sainete madrileñista se ha pasado a una trasposición a nuestros días donde la corrala de Lavapiés aparece con pancartas contra los fondos-buitre, la gentrificación, los pisos turísticos y la reivindicación del derecho a la vivienda, se desenvuelven tribus urbanas pero en los diálogos se construye una argumento de fresco sainete en torno a un accidentado bautizo en 'El bateo', y un patio convertido en un pub donde se habla de verbenas pero no se ven, y en el que han desaparecido los elementos castizos.
El salto es forzado, lleva a una tierra de nadie, y acentúa el artificio. Dos anteriores producciones de La Zarzuela supieron afrontar con enorme acierto esa actualización a través de una depuración de sus contenidos caracterizada por la elegancia: Nuria Castejón resolvió una maravillosa 'La verbena de La Paloma' (2024) con un tratamiento sin estereotipados casticismos y una estilización de elementos donde el movimiento escénico y coreográfico era arrollador bajo una concepción que parecía sacada de un musical de Broadway. De la misma manera que Emilio Sagi lo hizo con enorme talento en su distinguida lectura de 'La del manejo de rosas', producidas ambas por La Zarzuela.
En esta ocasión, Echanove se equivoca en parte en esa 'actualización' temática al borde de la mixtificación, donde hay hallazgos como el uso del video con sombras proyectadas en situaciones de acción o el trabajo de las coreografías más cerca del contemporáneo acrobático que de del folklórico. Y resbala en su pretendida puesta al día porque la 'actualización' se queda en cambiar los trajes verbeneros de castizos y manolas por atuendos de músicos del metro, olvidando que es imprescindible acudir a estas obras con una idea previa de depuración formal y elegancia.
También Pablo Mesiez fracasaba de forma estrepitosa en su relectura de 'La verbena...' la menos conseguida de las producciones del Proyecto Zarza de este teatro, donde todo se prestaba a una confusión de géneros, y en lugar de verbena aparecía algo tan dudosamente estimulante como una fiesta de fin de curso en un instituto que acaba en una ducha colectiva. Frente a esa sospechosa 'puesta al día' Nuria Castejón en 2024 optó por el camino de la formal y el espectáculo-total con una dirección de actores magistral
En esta ocasión La Zarzuela vuelve a realizar un esfuerzo de producción en las casi tres horas que dura, hay magníficas voces que además son actores de primer nivel (no todos, claro), un director musical que ha entendido perfectamente la partitura (Díaz), unas coreografías oportunas, pero hay que dudar si el trasvase de 1900 a la España de hoy merece la pena o resulta una gratuita extravagancia.
Manuel Espin
Doctor en Sociología y licenciado en Derecho, CC Políticas y CC de la Información es escritor de ficción y no ficción, periodista y autor audiovisual para cine y tv.
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