La ciencia y la evolución
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Escribía Javier Sampedro, que puede que Lord Kelvin fuera un gran físico, pero que hizo un ridículo espantoso, con sus predicciones del futuro. En 1889 escribió: “La radio no tiene futuro, las máquinas voladoras, más pesadas que el aire, son imposibles, y los rayos X demostrarán ser un fraude”.
También sentenció de manera pomposa: “La ciencia dice no a la evolución”. Había calculado que la Tierra, tenía 20 millones de años de antigüedad y, claro, con eso no daba tiempo a que operaran, los parsimoniosos procesos, que había postulado su compatriota Charles Darwin, 40 años antes. Lord Kelvin creía saber, pero no sabía. Y estamos hablando de uno de los grandes sabios de su tiempo, no de un adolescente cazurro, intoxicado por las tuberías de cuñados, a las que llamamos redes sociales.
Si eso le pasaba a Lord Kelvin, los mismo nos pasará a nosotros, que creemos saber, pero no sabemos.Somos bastante agudos identificando los problemas, pero unos zopencos, cuando intentamos resolverlos. Es evidente, por ejemplo, que las redes sociales están produciendo, una generación tras otra de estúpidos funcionales y, ultra derechistas de cabeza hueca.Pero no tenemos la menor idea, de qué hacer al respecto. Ha sido el Gobierno australiano, el primero que ha dado el paso audaz, de prohibírselas a los menores de 16 años, a partir del próximo miércoles. Pero, ya antes, de que la medida entre en vigor, se ha dado cuenta de que toda “ley seca”, viene con un Al Capone bajo el brazo.
Sin ir más lejos, yo soy un gran partidario, del algoritmo de YouTube, a sus contenidos de ciencia y música, de primera calidad. Si tuviera 15 años (¡Maldición, ya he escalado los 83!) y mi gobierno me prohibiera usar YouTube, estaría enseguida buscando alguna fórmula, para saltarme la ley seca: abrir una cuenta con una identidad falsa. Hecha la ley, hecha la trampa.
Nos llenamos la boca criticando a los trumpistas y demás ultraderechistas, por proponer soluciones simples a problemas complejos, pero eso es exactamente, lo que es la prohibición australiana: una solución simple, a un problema complejo. Lord Kelvin calculó la edad de la Tierra, basándose en la velocidad a la que debía enfriarse, que era de lo que él entendía, y se equivocó de manera garrafal, porque ignoraba que la radiactividad del interior terrestre, calienta el planeta de manera brutal. La ciencia no dice no a la evolución, sino al propio lord. Que no se me interprete mal: creo que los gobiernos deben regular las redes sociales, pero más a base de multazos, que imponiendo unas prohibiciones que, al final, van a depender de la buena voluntad de los padres, cuando nada nos garantiza, que los padres tengan, o tengamos, semejante cosa. Cualquier medida basada, en la bondad intrínseca de la especie humana, está condenada al fracaso por razones obvias
Alguno estará pensando lo mismo que yo, que este es un problema de educación, pero no seamos hipócritas. En primer lugar, la educación es una solución, a varias generaciones vista, y no podemos esperar 40 años, a que los maestros y las profesoras, resuelvan esto. Y segundo, casi todo es un problema de educación, pero no estamos haciendo nada, para mejorarla. Ya hemos tardado un cuarto de siglo, en enterarnos de que tenemos un problema. No gastemos otro, en tomárnoslo en serio.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.