Karl Popper. Heráclito. V
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Todo proceso del universo y, en particular, el propio fuego, se desarrolla de acuerdo con una ley definida que es su “medida”; es esta una ley inexorable e irresistible y, en esto, la idea de Heráclito se asemeja a nuestra moderna concepción de la ley natural, como así también a la concepción de las leyes históricas o evolutivas, de los historiadores modernos: pero discrepa de estas concepciones, en la medida que considera a la ley, un decreto de la razón, cuyo cumplimiento se haya compelido por el castigo, exactamente de la misma manera, que la ley impuesta por el Estado.
Esta falta de diferenciación, entre las leyes o normas legales por un lado y, por el otro, las leyes o uniformidades de la naturaleza, constituye un rasgo característico, del tabuismo tribal. En efecto, ambos tipos de leyes son considerados igualmente mágicos, de modo que resulta inconcebible, toda crítica racional de los tabúes, creados por el hombre, así como resulta inconcebible, toda tentativa de perfeccionar la razón y, sabiduría última de las leyes del mundo natural: “Todos los hechos acaecen con la necesidad del destino… el sol no se desviará un solo paso de su trayectoria, so pena de que las diosas del Destino, las emisarias de la Justicia, lo encuentren y lo vuelvan de inmediato a su curso”. “El sol es el celoso custodio de los períodos, limitando, juzgando, anunciando y manifestando los cambios y estaciones, que son la fuente de todas las cosas… Este orden cósmico, que es el mismo para todas las cosas, no ha sido creado ni por dioses ni por hombres; siempre fue, es y será, un Fuego eternamente encendido, que se aviva conforma a la medida y, decrece también de acuerdo con ella… En su obra el Fuego lo juzga, lo toma y lo condena todo”.
Frecuentemente se encuentra cierto elemento místico, combinado con la idea historicista, de un destino implacable. Aquí sólo nos limitaremos a mostrar, el papel desempeñado por el antirracionalismo y, el misticismo en la filosofía de Heráclito: “A la naturaleza le gusta ocultar – declara – y el Señor, cuyo oráculo se encuentra en Delfos, ni revela ni esconde, sino que expresa su significado, por medio de sugerencias”. El desprecio de Heráclito, hacia los investigadores de mentalidad más empírica, es típico de aquellos que adoptan esta actitud: “Aquel que conoce muchas cosas, no necesita tener muchos cerebros pues, de otro modo, Hesíodo, y Pitágoras los hubieran tenido en mayor número y, lo mismo Jenófanes… Pitágoras es el abuelo de todos los impostores”. Del brazo de este desdén, hacia los hombres de espíritu científico, marcha la teoría mística de la comprensión intuitiva. La teoría heraclítea de la razón, tomó como punto de partida, el conocimiento de que, si estamos despiertos, vivimos en un mundo común. Podemos comunicarnos y controlar y verificar nuestras existencias, unos con otros y, aquí reside nuestra seguridad, de que no somos víctimas de una ilusión.
Pues eso.
Continuará.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.